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El nuevo periodismo
30 Mayo, 2017 8:00 pm por Juan Gonzalez Febles

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Puede apreciarse una acusada
tendencia entre puntuales exponentes de ONG internacionales, la prensa
extranjera acreditada, etc., por edulcorar o por lo menos secundar de
formas muchas veces indirectas y otras no tanto, al gobierno militar de
la Isla.

En otros muy puntuales casos, la manipulación es más directa. Lo es
tanto, que por momentos toma una vecindad que podría confundirse con la
provocación monda y lironda.

Los tiempos de Lucia Newman al frente de CNN, de Rousseau, de Gary Marx,
que fuera corresponsal del Chicago Tribune, y otros ilustres expulsados
del latifundio castro-biraní, por ejercer el oficio con decencia,
pasaron. Estamos en presencia no solo de un nuevo elenco, sino además,
de un nuevo periodismo.

Vamos, las cosas malas al igual que las buenas, nunca llegan solas.

Como ejemplo puntual de nuevo periodismo, guardo en la memoria aquella
conferencia de prensa en que los rehenes Modig y fueron
confrontados con la prensa “nacional” y extranjera y allí, fueron
interrogados ¡por periodistas! en un estilo que conozco de forma directa
y que practican los oficiales de la policía Seguridad del Estado en sus
funciones oficiosas -pero muy reales- de represión política ciudadana.

Los enfoques para apreciar y divulgar la realidad cubana cambiaron.
Algunos llegan a comentar y exponer que en Cuba, en algún momento
posterior a 1959, se debatió libremente. Afirman que en la actualidad,
en la misma ciudad y hasta con la misma gente, se debate y que esto se
hace con la permisibilidad y el consenso de una élite militar, sorda,
autoritaria y cruel.

Esto me hace recordar que el pasado 23 de mayo la Sede Nacional del
Movimiento fue vandalizada en horas de la madrugada.

Sobre esto, vale señalar que la sede desde hace algún tiempo está
permanentemente sitiada por represores asalariados del Ministerio del
Interior castrista, dirigidos por la siempre eficaz policía Seguridad
del Estado (DSE). En esto, participan uniformados de la llamada Policía
Nacional Revolucionaria (PNR) y represores bajo cobertura civil.

Apuntando a la sede, hay cámaras fotográficas fijas y todo un entramado
represivo dirigido a impedir que entren o salgan aquellas o aquellos,
seleccionados por los represores y a conocer todo lo que se mueve y
cocina allí dentro.

¿Se trata de que alguien en algún sitio pueda afirmar que es posible,
vandalizar la sede de las Damas de Blanco sin contar con la aprobación o
el mandato de tan oficiosos guardianes? ¿Habrá algún relator de algo que
pueda creerse algo así?

La prensa extranjera acreditada en la actualidad se mueve con colegas
cubanos autorizados por la
Dirección General de Inteligencia (DGI) para ejercer sus funciones y
extranjeros atados a la aprensión del peligro real de ser expulsados si
se desempeñan al margen de las nuevas reglas de juego.

Ciertamente hay cambios y cosas nuevas que no solo por eso, son o serán
mejores.

Por lo pronto, parece avizorarse un nuevo enfoque. Los periodistas
independientes comienzan a ser vistos como “proyectos” anodinos de
sociedad civil. Para algunos se trata de lograr nuevas incorporaciones,
que responden a nuevas demandas” y que de acuerdo con las admoniciones
de sinvergüenzas muy bien ubicados, complementarán el nuevo escenario.

Como dice un buen amigo, el mal no descansa y como acota otro, los
yanquis bostezan al arrullo aliado de la Unión Europea. Los pobrecitos
anduvieron muy desvelados con Siria primero y con Afganistán después.
Entonces, hoy descansan.

Y para que el sueño sea aún más reparador, una nueva propuesta
presupuestaria del presidente Donald Trump elimina los fondos de ayuda
destinados a asuntos vinculados con la sociedad civil y los derechos
humanos en Cuba. Se elimina toda la ayuda para Cuba, que en 2016 recibió
$20 millones para asuntos relacionados con la sociedad civil y la
defensa de los . También desaparece el programa
específico de ayuda a para asuntos relacionados con la
gobernanza y el respeto democrático.

Los anti-Trump, en la oposición pacífica interna cubana opinan que se
trata de un favor acordado por Trump con Vladimir Putin. Los pro-Trump,
más optimistas consideran que se trata de limitar a determinados
intereses ubicados en USA, que viven a costas del castrismo o de la
lucha contra este.

Esperemos por los promotores de lo peor y de acuerdo como estos opinen,
sabremos de qué van las cosas.
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

Source: El nuevo periodismo | Primavera Digital –
primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/el-nuevo-periodismo/

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