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Vandalismo histórico
FERNANDO DÁMASO | La Habana | 27 de Mayo de 2017 – 09:59 CEST.

Como una práctica malsana, las autoridades cubanas, durante sus años en
el ejercicio del poder absoluto, han retirado y destruido placas,
bustos, estatuas y monumentos, así como cambiado los nombres de calles,
avenidas, parques, empresas, establecimientos comerciales y centros
culturales, docentes y de pública (en estos dos últimos casos,
hasta los de denominaciones religiosas), en un afán desmedido por
reescribir la historia nacional a su gusto y conveniencia, en
correspondencia con su ideología totalitaria.

Es verdad que antes de 1959, en algunos momentos de la República,
también se produjeron sustituciones y cambios, como la eliminación de la
estatua de Isabel II en el Parque Central de La Habana, y su
sustitución, en 1914, por una de José Martí. Así también pasó con la de
Fernando VII, en la Plaza de Armas, sustituida en 1955 por una de Carlos
Manuel de Céspedes. En estos casos, se respondía a los deseos de la
población.

Igualmente, a la caída del Gerardo Machado, desapareció su
busto y toda referencia al mismo, incluida su imagen entre los
presidentes de la República, en un bajorrelieve en la puerta principal
del Capitolio Nacional. También se produjeron algunos cambios de nombres
de calles y avenidas. Sin , nunca alcanzaron la masividad de los
cambios ocurridos en los últimos 58 años, la mayoría de los cuales se
realizaron sin la anuencia de los ciudadanos.

Entre otros, han sido afectados:

El monumento erigido en 1919 a Tomás Estrada Palma, primer presidente de
la República, obra del escultor Nicolini, situado en la Avenida de los
Presidentes. Fue retirada su estatua.

El monumento erigido en 1925 a Alfredo Zayas, cuarto presidente de la
República, obra del escultor Vanetti, situado en el parque con su
nombre, al fondo del entonces Palacio Presidencial. Fue retirada la
estatua y transformado el parque en el Memorial Granma.

El monumento erigido en 1925 a las víctimas del Maine, obra del
arquitecto Cabarrocas y del escultor Moisés A. de Huerta, situado a la
entrada de la calle Línea. Fue retirada y destrozada el águila con las
alas listas para emprender vuelo que sustituyera a la de alas
extendidas, derribada por el ciclón del año 1926, la cual se encuentra
situada en los jardines de la residencia del embajador de EEUU en Cuba.
También fueron retirados los bustos de William McKinley, Theodore
Roosevelt y Leonard Wood, situados en 1927 en la plaza en torno al
monumento.

Las estatuas de Cristóbal Colón y de Bartolomé de las Casas, obras del
escultor Sergio López Mesa, situadas en el exterior de la Catedral de La
Habana. Fueron retiradas.

La estatua de Carlos III, situada en 1835 según algunos o en 1837 según
otros, a la entrada del entonces Paseo Militar, hoy avenida que lleva su
nombre en La Habana. Fue retirada de su pedestal y cambiado el nombre de
la avenida por el de Salvador Allende.

La estatua dorada del músico austriaco Johann Strauss, donada por la
Embajada de Austria, situada en un pequeño parque entre la calle Línea y
la Avenida de los Presidentes en La Habana, ha desaparecido.

El busto de Félix situado en el triángulo de las calles Dragones,
Zanja y Lealtad, fue sustituido por un pequeño monumento a la ciudad
mártir checoslovaca de Lídice.

El busto de Blanquita, Blanca Maruri —primera esposa fallecida de
Alfredo Hornedo—, en el vestíbulo del teatro del mismo nombre, situado
en Primera y Diez, Miramar, fue retirado y cambiado el nombre del teatro
por el de Karl Marx.

El medallón con la efigie de Adolfo Luque, importante figura de la
historia del béisbol, en el Panteón de los Peloteros del Cementerio
Cristóbal Colón de La Habana, ha desaparecido.

El busto de Julio Antonio Mella, situado en la intersección de las
calles interiores de la Manzana de Gómez, en La Habana, el cual fue
colocado en sustitución del busto de José Gómez Mena existente allí
anteriormente, ha desaparecido en la conversión del inmueble en el
actual Manzana-Kempinski.

El monumento a Theodore Roosevelt, obra del escultor James Earle Fraser,
situado en 1924, en Santiago de Cuba, fue retirado.

El monumento a Tomás Estrada Palma, obra del escultor Ugo Luisi, situado
en 1920 en la Carretera del Morro, en Santiago de Cuba, fue retirado.

En el Parque Loma San Juan, en Santiago de Cuba, las tarjas de bronce
con los nombres de los estadounidenses caídos en los combates de 1898,
que se encontraban junto a las de los cubanos, en el pequeño valle al
pie de la loma, han sido retiradas y desaparecidas.

En situación de abandono se encuentran el Parque de la Bandera, situado
cerca de la antigua Destilería Arrechabala, en Cárdenas, Matanzas, lugar
donde el 19 de mayo de 1850 fue izada por primera vez la bandera cubana
por el general venezolano Narciso López. También el parque dedicado
a Carlos J. Finlay y los cubanos y estadounidenses que vencieron a la
fiebre amarilla, en Marianao, . Así como el de Tulipán, con el
busto de Sánchez Galarraga, en el Cerro. Y otros muchos, víctimas de la
falta de atención y desidia gubernamental y ciudadana.

También es importante señalar la depredación a que han sido sometidos
los monumentos, panteones y esculturas religiosas, muchos de ellos de
valor artístico, del Cementerio Cristóbal Colón, en la ciudad de La Habana.

Esta absurda revisión y manipulación de la historia de Cuba,
deslegitimando a personalidades y eliminando acontecimientos y lugares
de importancia histórica, para sustituirlos, en la mayoría de los casos,
por otros de menor trascendencia, ha traído como consecuencias la
pérdida de la memoria de la nación en las nuevas generaciones, que se
contentan con repetir mecánicamente lo poco, superficial y tergiversado
aprendido en la , sin ningún tipo de profundización en su contenido.

Muchos lectores podrán agregar otros monumentos y espacios retirados o
desaparecidos, así como nombres cambiados, en sus municipios y
provincias, no reflejados en estas líneas. Todos no hacen más que
confirmar el crimen cometido y que se continúa cometiendo por las
autoridades y quienes les sirven de testaferros, en contra de la
identidad y la memoria histórica de nuestra nación.

Source: Vandalismo histórico | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1495815571_31423.html

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