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Por un socialismo chic
En los tiempos, la frivolidad pareciera ser un componente esencial del
sistema cubano, donde prima el “espíritu Chanel”
Miércoles, mayo 24, 2017 | Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba.- Tal vez nunca las dejen llegar a los estanquillos
donde, hasta el momento, solo es permitido vender revistas y periódicos
al estilo de Bohemia y Granma, sin , les ha sido otorgada la
gracia de existir y circular con relativa , en virtud de la
imagen frívola, nada peligrosa, que generalmente proyectan.

Son las llamadas “revistas nacionales” del “paquete semanal” y, con muy
escasas excepciones, son realizadas por grupos de editores, diseñadores,
periodistas y escritores que, buscando desarrollar con éxito un proyecto
independiente del gobierno cubano, han encontrado terreno (¿fértil,
agreste?) en esa franja “fashion” donde vale todo cuanto ayude a
proyectar una imagen de cambio que evite la confrontación con los
guardianes de la ideología oficial.

Si entre 1959 y hasta bien entrado los años 90, de acuerdo con la
doctrina comunista, la frivolidad era atributo exclusivo de las
sociedades capitalistas, en los tiempos que corren pareciera ser un
componente esencial de ese socialismo a la cubana donde prima el
“espíritu Chanel” (síndrome post-pasarela de Prado), para el que no
existe la miseria sino solo “color local”.

Se habla de modas, de bares, restaurantes, de chismes y farándula, de
autos y motos, de mascotas, de signos zodiacales y hasta de qué perfumes
y accesorios chics usar para el inicio del curso escolar en esa misma
revolucionaria donde, contradictoriamente, prometerán “ser como
el Che”, pero en lo absoluto ni de lejos se debate sobre la tragedia que
representa para una familia cubana que el adolescente alcance vestir a
la moda o que la quinceañera pueda tener una sesión de fotos ya no en
Moscú, tan de vuelta a la moda hoy en Cuba, sino en la Alameda de Paula
o en el Cohiba.

“Nuestra idea es ofrecer una imagen fresca. No queremos cuestionar nada,
ese no es el propósito. Es una revista para que las jóvenes sepan qué es
lo que se usa o qué fotógrafo contratar para sus fotos de quince”, dice
Yésica, una de las redactoras de la revista Preciosas, que habiendo
surgido apenas en febrero de este año, ya ha presentado dos números en
formato PDF.

Patrocinadas, casi siempre, por aquellos emprendedores de éxito y
empresarios extranjeros que no encuentran espacios publicitarios en los
medios de divulgación oficiales, estas revistas del paquete semanal son
el remedo criollo de publicaciones foráneas al estilo de Glamour o
Vanidades, por ejemplo, que aún no cuentan con una edición cubana pero
que, a juzgar por los tiempos, no pasará mucho para que compartan
estantería junto a Somos Jóvenes, Verde Olivo o Mujeres.

“Al no existir los medios donde promocionarnos, hemos tenido que
crearlos. Primavera, que es la que lleva más tiempo en esto, por
ejemplo, se creó entre los mismos fotógrafos y dueños de casas de
quince. (…) Es una revista que se lee bastante entre los jóvenes, se las
pasan en los móviles, la gente la busca en el paquete. (…) No es la
revista que quisiéramos pero viene a llenar un vacío. Y no se puede
hacer otra cosa. Si habláramos de los problemas que surgen en las
familias para celebrar unos quince, de lo que tienen que hacer los
padres, sacrificarse, y todo eso que tú sabes, en primer lugar ya no
sería una revista para atraer clientes y, en segundo lugar, que es lo
peor, ya no tuviéramos ni cámaras ni estudios ni revista”, opina Liván,
fotógrafo profesional.

No obstante, algunos adolescentes consumidores de este tipo de revistas,
señalan la falta de contenidos críticos y reconocen que el público meta
imaginado por sus editores poco o nada tiene que ver con el verdadero
lector.

“Me gustaría que pusieran cosas sobre lo que cuesta alquilar una casa,
un traje, las fotos, que la gente vea que no todo el mundo puede ir a
Varadero ni comprarse un perfume J’adore, que hay padres que pasan
trabajo o que no pueden celebrar quince”, opina Naiyaren, con apenas
catorce años de edad.

“A mí me gusta verlas pero de verdad no tiene nada que ver con uno. Todo
es muy lindo pero se pasa mucho trabajo y parece que no es así, da la
sensación de que todo el mundo puede hacerlo, que todo es perfecto. (…)
No es Cuba, eso no es Cuba”, dice Yenni, estudiante de música de nivel
medio.

Incluso revistas que no están destinadas a los adolescentes sino al
mundo de la música, por ejemplo, parecieran propender a la evasión como
centro de la política editorial, a pesar de que en ocasiones se
autoproclamen sus editores como “generación a favor del cambio”.

Son los casos de Vistar y de Cima Music, entre otras, donde el mundo
cultural nuestro es un ambiente libre de conflictos y donde todos los
cubanos viven y gozan entre visitas nocturnas al Sarao, comidas caras e
invitaciones a eventos exclusivos con Versace, Katy Perry o Chucho Valdés.

“No es que sean frívolas o que proyecten una imagen idílica de Cuba y
los cubanos, la frivolidad es válida, yo la disfruto, el problema es que
se ha convertido en la norma”, comenta Vivian, colaboradora habitual de
Hiperactivo, un joven proyecto alternativo sobre cultura cubana
underground: “La frivolidad fue problemática, ya no lo es. Puedes colar
en el paquete todo lo frívolo que quieras pero nada que te haga pensar.
Sin embargo, a mí me pone a pensar todo eso que encuentro allí y que no
me representa (…) quizás por eso aún el paquete semanal no es bien visto
del todo, es tolerado pero no bien visto (por el gobierno)”.

Actualmente hay más de veinte revistas nacionales, independientes,
incluidas en la matriz del paquete semanal, más otra decena que se les
suma en los distintos puntos de distribución, donde están incluidas
aquellas raras que abordan de modo crítico, aunque moderado, la
actualidad económica, política y social de la isla.

No obstante, más del 95 por ciento del total está conformado por
publicaciones de moda, fotografía y música, mientras el resto aborda el
deporte, la cocina, o son simples catálogos de venta donde pareciera que
la economía marcha a todo o donde la imagen del cubano y del
paisaje que lo rodea es manipulada en pos de ese mensaje de “no pasa
nada, somos felices aquí”.

Source: Por un socialismo chic CubanetCubanet –
www.cubanet.org/destacados/por-un-socialismo-chic/

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