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La ‘droga’ que está matando a los culturistas cubanos
Cada vez más popular, pero no menos peligrosa
Lunes, mayo 29, 2017 | Osniel Carmona y Alejandro Hernández

LA HABANA, Cuba.- Resaltar la belleza física de manera que emule con los
patrones estéticos que nos llegan desde el exterior prevalece como un
propósito compartido entre las nuevas generaciones de cubanos que andan
tras los pasos de la moda.

Para ellos, proyectar una imagen de musculatura pronunciada y bien
definida resulta imprescindible. Sin , hay quienes intentando
incrementar la masa muscular sustituyen las cargas de ejercicios por el
uso de sustancias que deterioran la .

La utilización de aceites comestibles inyectados se ha popularizado,
principalmente entre aquellos que se encuentran en el límite de la
adolescencia y la juventud y cuya finalidad consiste en exhibirse
durante la pasarela de verano, la .

El método consiste en suministrar con una jeringuilla altas dosis de
aceite en el músculo que se desea aumentar. Toda vez que en cortos
plazos el método “ofrece sus resultados”, se vuelve adicción. Algunas
personas llegan a suministrarse hasta 300 ml diarios de aceite de
girasol, repartidos entre las zonas del cuerpo de mayor interés.

“La supuesta ganancia es engañosa, una burbuja que en cualquier momento
puede explotar”, advierte Armando Cabrejas, un doctor de la capital con
experiencia en atender este tipo de casos.

Lejos de actuar como un estimulante saludable, refiere el especialista
en Interna, los aceites comestibles, por su composición
orgánica, crean un efecto inflamatorio en los músculos inyectados y, a
la postre, secuelas que en ocasiones son irreversibles.

Teniendo en cuenta que el organismo humano solo alcanza a desechar menos
del 40% de los lípidos, los placeres triviales que brinda este método no
se equiparan con los riesgos que incorpora.

Según Cabrejas, las primeras reacciones inlcuyen “calambres, dolor en el
área de inyección, inflamación y náuseas”.

Más problemas pueden aparecer a la hora de inyectar la sustancia, donde
“se puede comprimir un nervio o arteria y dañar estas estructuras. A la
vez, si las zonas infectadas no responden a los tratamientos con
antibióticos, se hace ineludible intervenir quirúrgicamente, y en
ocasiones extirpar el músculo.”

En el gimnasio “Strong” de la barriada capitalina de Cayo Hueso, varios
jóvenes que se ejercitaban manifestaron haberse inyectado aceites
comestibles en algún momento.

“Lo hice porque vi como otros también se inyectaban; por suerte lo dejé
a tiempo. Sé de amigos que han sufrido por esa causa y de algún que otro
caso que perdió la vida. Yo le recomiendo a todos los que llegan nuevos
aquí que no lo intenten”, expresó un levantador de pesas que pidió ser
nombrado bajo el seudónimo de “el plomo”.

Un colega suyo, que se identificó como Roger Manduley, argumentó que
muchos practicantes de fisiculturismo utilizan el aceite de cocinar
confundidos con el uso que se le da al aceite de maní.

“Se escucha decir que en otros lugares del mundo se usa como estimulante
muscular para los ejercicios, pero incluso ni en este caso tenemos
confirmación aquí de que el aceite de maní no es dañino, así que mucho
menos los aceites comestibles”, puntualizó Manduley.

Otro factor de riesgo que alegaron saber —aunque reconocen que muchas
veces lo pasan por alto— es la transmisión de agentes mortales como el
VIH, y las hepatitis B y C, mediante el uso colectivo de jeringuillas.

“He presenciado como se inyectan dos y tres personas con la misma
jeringuilla sin antes esterilizarla. No se quieren la vida”, cuenta
Manduley.

De la antena al gym

A raíz del desabasto en la red de comercios estatales de vitaminas y
estimulantes avalados por la ciencia, el mercado subterráneo es el único
capaz de garantizar este tipo de productos que, a decir del Máster en
Cultura Física Joel Carrió Vazconcelos, “son imprescindibles para que
los músculos rebasen el crecimiento macro de cada constitución física”.

No obstante, explica Carrió, el uso de estos estimulantes debe ser
prescrito por doctores o especialistas en la disciplina.

Eduardo Delá Correa, entrenador del gimnasio “Strong”, dijo que la
mayoría de los practicantes del fisiculturismo en la isla desconocen el
tipo de sustancias que pueden consumir.

“La gente viene al gimnasio con todo tipo de polvos o pastillas, y
aunque aconsejes que no tomen nada sin antes consultarlo, se lo toman
porque dicen que lo vieron en una propaganda de los canales de afuera”,
destacó Delá.

De acuerdo con Luis Ángel Pillief, entrenador en “GYMCUBA”, la creatina
es el producto que más persiguen quienes hacen ejercicios, a pesar de
que al mismo tiempo es la sustancia más cara en el mercado negro.

Pillief comenta que las llamadas mulas son quienes surten desde los
la mayoría de los estimulantes que demandan los
fisiculturistas cubanos.

“Encargas lo que quieres comprar y a los pocos días lo tienes en la
mano, pero todo un poco más caro. La creatina puede valer hasta 120 CUC,
aunque se pueden encargar otras cosas más baratas y que ofrecen
resultados bastante parecidos”, comentó Pillief.

Así mismo, abunda que ante lo prohibitivo que pueden ser los precios,
además de las inyecciones de aceites muchos jóvenes que desean hacer
crecer los músculos recurren a comprar anabólicos y esteroides de bajo
costo y contraindicados para la salud.

En la lista de los más consumidos, ilustra, resaltan la testosterona y
el nerobol.

Un deporte “para ricos”

Uno de los grandes obstáculos que deben enfrentar por igual quienes
pretenden mostrar exuberantes musculaturas, lo constituye el poder
alcanzar una dieta alimenticia acorde al ritmo que los propios
ejercicios físicos exigen.

“De nada te vale tener el mejor de los productos, el mejor de los
entrenadores, un gimnasio con todas las de la ley y darte el lujo de
disponer de todo el día sólo para ejercitarte si no tienes una dieta
correctamente balanceada”, aseguró David Hernández Duarte, también
entrenador del gimnasio “GYMCUBA”.

Según indica Hernández, los practicantes de este deporte deben consumir
varios tipos de frutas para aportar vitaminas al organismo, carnes
magras, “es decir, sin grasas animales o que aumente los niveles de
colesterol en sangre”, escasos carbohidratos y azúcares.

Reinier Planas Urrutia, quien en días alternos levanta pesas, consideró
que “en las circunstancias actuales” llevar la dieta idónea al pie de la
letra es una utopía, dadas las dificultades para encontrar los alimentos
y los precios que han alcanzado.

Al respecto, citó a frutas, cítricos y carnes como alimentos de lujo.

“Una libra de limones puede costar 30 pesos, una libra de pescado o
pechuga de pollo es el equivalente a lo que gano de salario en cuatro
días. A ese ritmo, ¿quién puede cumplir con la dieta que indica el
entrenador?”, espetó Planas.

Source: La ‘droga’ que está matando a los culturistas cubanos
CubanetCubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/la-droga-que-esta-matando-a-los-culturistas-cubanos/

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