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El constituyente Raúl Castro
Cuando el asunto es poner un atuendo jurídico a las dictaduras
Miércoles, mayo 10, 2017 | Baldomero Vásquez Soto

CARACAS, .- En “Anatomía de la Izquierda Occidental”, Heller y
Feher (1986) describían así la manera como la URSS se relacionaba con
los países que entraban en su órbita: “La única constante estructural de
la tutela totalitaria soviética es que siempre condujo a la eliminación
irreversible de las instituciones democráticas y de los
allí donde hayan existido”.

La convocatoria del gobierno de Maduro a una Constituyente tiene
por objetivo vestir con ropaje jurídico (una nueva Constitución) a un
régimen totalitario semejante al cubano. En buena medida el tipo de
relación establecida entre el régimen socialista cubano con el gobierno
chavista está caracterizado por la inyección de suero totalitario del
primero hacia el segundo.

Entonces, acerquémonos a un período de Cuba que es relevante para
nuestros propósitos. El 15 de febrero de 1976 se aprobó ?mediante un
Referéndum? la primera Constitución Socialista de Cuba. Esto es, durante
17 años en aquel país no existió Carta Magna, un hecho que demuestra el
menosprecio del régimen totalitario del hacia la
ley. Antes de 1976, el lugar de la Constitución fue ocupado por la Ley
Fundamental de 1959 que otorgaba poderes constituyentes al Consejo de
Ministros. Situación que en la práctica se traducía en que la ley era la
voluntad del líder máximo; es decir, Fidel Castro era el soberano,
encarnaba en su persona física la instancia jurídica suprema de la
nación cubana.

El Proyecto de Constitución fue aprobado primero por el Partido
Comunista Cubano y posteriormente lo refrendó el pueblo con el 97,7% de
los votantes, tal y como es costumbre en todos los regímenes
totalitarios, donde el voto libre no existe.

Como si fuese un ciudadano respetuoso del derecho constitucional, al
comandante Raúl Castro le correspondió el honor de proclamar la
Constitución. Resumió el significado de aquel momento con estas
palabras: “La Constitución que hoy estamos poniendo en vigor consolida
jurídicamente lo que ha logrado la revolución. Cada derecho que proclama
es un derecho garantizado por la realidad económica, política y social
del país”. Dejaba en claro que debido a que la revolución ya estaba
consolidada, se podía pasar a la etapa de darle atuendo jurídico, o sea,
a la institucionalización del sistema político-jurídico socialista.

La normalización legal parecía apuntar hacia la despersonalización del
poder omnímodo ejercido por Fidel Castro, ya que los poderes
constituyentes se transfirieron del Consejo de Ministros a la Asamblea
Nacional del Poder Popular. Pero esa no es la lógica de un régimen
totalitario.

Los hechos posteriores son conocidos: la revolución cubana no avanzó
hacia ninguna institucionalización del poder político y menos hacia la
creación de un “Estado de Derecho Socialista” que nunca existió en
ningún socialismo real. La Constitución jamás alcanzó para los cubanos
el carácter de referente jurídico máximo por encima de la voluntad de
Fidel Castro, quien, como todos los líderes totalitarios, nunca permitió
ninguna competencia a su rol de Dios de Cuba y, simplemente, él continuó
siendo la ley.

Lo que sí se consolidó fue la sovietización de Cuba, pues el texto
constitucional era en gran parte una copia de la Constitución de la URSS
de 1936 (51% de los 137 artículos, con variantes de redacción, provenían
de los 146 de la rusa).

El know-how “constitucional” cubano, primero con Fidel Castro, le fue
útil a Chávez al ganar en 1998 para, vía Constituyente, desmontar el
sistema democrático eliminando el Congreso Nacional, sustituyendo la
anterior Constitución por una a su medida, etc. También es útil ahora,
con Raúl Castro, para impulsar una Constituyente Comunal que tiene por
objetivo consolidar un régimen totalitario en Venezuela, donde el Estado
absorba la Sociedad Civil eliminando, como en Cuba, partidos opositores,
sindicatos y gremios libres, universidades autónomas, empresas privadas,
medios e iglesias independientes.

La ruta constituyente/totalitaria que el gobierno intenta imponer con
apoyo de la fuerza militar y paramilitar agudizará los conflictos en el
país. Por su parte, las fuerzas democráticas lucharán ?deben hacerlo?
para impedir que se concrete la muerte de la Comunidad Venezolana que
?aunque maltrecha? ha existido hasta hoy.

Conscientes de que está en juego no sólo su futuro, sino el futuro del
país, nuestros jóvenes luchan y, víctimas de la represión simiesca,
derraman su noble sangre en las calles. Algo injusto y muy doloroso. A
ellos les recuerdo el discurso a los jóvenes universitarios que diese el
Papa Juan Pablo II en su visita a su amado país, Polonia, el 8 de junio
de 1979, unos 10 años antes de que desapareciera el comunismo ateo que
por décadas esclavizó a sus compatriotas: “¡Mis jóvenes amigos! Vosotros
sois el futuro del mundo, de la nación, de la Iglesia, de vosotros
depende el mañana”.

Source: El constituyente Raúl Castro CubanetCubanet –
www.cubanet.org/colaboradores/el-constituyente-raul-castro/

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