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Con permiso del Estado y al alcance de los niños
Máquinas expendedoras de cerveza se encuentran emplazadas en calles de
La Habana, sin supervisión alguna
Miércoles, mayo 31, 2017 | Ana León y Augusto César San Martín

LA HABANA, Cuba.- Es una realidad que en Cuba los chicos comienzan a
beber alcohol y fumar en edades cada vez más tempranas. Las campañas de
prevención sufragadas por el gobierno, así como los spots televisivos y
mecanismos destinados a brindar apoyo contra las adicciones, son de una
ineficacia comprobada. El primer factor que influye en la motivación de
los adolescentes para consumir alcohol o tabaco, es el medio en que se
desarrollan y la cultura mediática con la cual dialogan constantemente.
Hace pocos días el diario 14yMedio publicó un artículo que señalaba a
las máquinas expendedoras de bebidas como un acicate para que niños y
adolescentes compren cerveza, con el consentimiento o no de sus mayores.
De hecho, el pie forzado para el texto fue la anécdota sobre un padre
que supuestamente encargó a su hijo de diez años comprar una Heineken en
la expendedora del restaurante La Abadía, situado en la céntrica avenida
de Malecón.

El autor mencionó también que “varios de estos artefactos están ubicados
en céntricas calles de La Habana, accesibles para cualquiera sin
importar su edad”. Dada la gravedad del asunto, y considerando que la
legislación cubana prohíbe la venta de cigarrillos y bebidas alcohólicas
a menores de 18 años, el equipo de CubaNet inició una pesquisa que
consistió, primeramente, en recorrer las céntricas calles de La Habana
con el objetivo de contabilizar el número de máquinas expendedoras que
podrían suponer una “tentación” para infantes y adolescentes.

Vimos tres de estos equipos: dos en la avenida Malecón, correspondientes
al Café Neruda y al antes mencionado centro gastronómico; el otro se
encuentra a un costado del restaurante-bar Las Terrazas, localizado en
la esquina de Prado y Genios. CubaNet conversó con algunos vecinos del
área, y aunque la mayoría estuvo de acuerdo en que las máquinas
expendedoras no se hallan correctamente emplazadas para facilitar su
control y supervisión, admitieron no ver con frecuencia a menores de
edad tratando de comprar cerveza.

Para ellos el problema radica en que dichas máquinas no permanecen
vigiladas a altas horas de la noche y quizás a algún muchacho se le
podría ocurrir aprovechar el descuido. Pero todo queda en el plano
hipotético, porque lo cierto es, como explicó Yosbel -gerente del Café
Neruda y La Abadía- a CubaNet, que la cerveza “es una bebida cara y los
chicos acostumbran andar en grupo, así que les da más negocio comprar
entre todos una botella de ron y un pomo de refresco de cola para
compartir”.

El gerente añadió que el emplazamiento de las expendedoras en los
locales bajo su custodia, ha sido autorizado por las instancias
pertinentes, siendo su objetivo satisfacer el consumo de mucho público
que carena en el muro del malecón durante el horario nocturno. Sin
, al hallarse la expendedora fuera del negocio, se hace más
difícil controlar el acceso de menores de edad quienes, a falta de
dinero, la golpean o sacuden para ver si cae “algo”. Por lo general, el
anhelo es que salga un refresco, pero… ¿y si en su lugar se desliza una
Heineken?

Ciertamente, no puede afirmarse que exista una relación directa entre
las máquinas expendedoras y el incremento del consumo de alcohol por
parte de niños y adolescentes; pero su colocación sí contraviene la
legislación cubana, debido a que podría facilitar la compra de cervezas
a menores de 18 años, especialmente en un país donde esta bebida parece
haber sustituido al potable en la protección contra la altas
temperaturas y la deshidratación.

Según un artículo publicado en el diario oficialista Granma, el 45% de
la población cubana mayor de 15 años consume bebidas alcohólicas. Siendo
tan prematura esta inclinación, no es de extrañar que la mayor cantidad
de dependientes alcohólicos tengan entre 25 y 42 años de edad. El
problema ha sobrepasado cualquier intento de contención. Las féminas
beben alcohol a la par de los hombres y, por contradictorio que pueda
parecer, son más propensas aquellas con un nivel educacional superior.

Esto ha contribuido a la relajación de las costumbres domésticas y la
educación transmitida a los menores, sobre todo porque en el imaginario
popular la cerveza ha dejado de ser una bebida compuesta por alcohol
para convertirse en una alternativa refrescante e inocua, que cualquier
adolescente medianamente listo es capaz de adquirir sin siquiera
acercarse a una máquina expendedora.

El foco real del conflicto habría que buscarlo en la familia, el espacio
vital -especialmente en barrios marginales- y el contacto con un medio
sociocultural plagado de música y audiovisuales que glorifican el
alcohol, la promiscuidad y la holgazanería.

Varios entrevistados coincidieron en que muchos jóvenes andan todo el
tiempo con el Plancha´o en la mano, y que no conciben compartir una
conversación o un juego de dominó sin tener el alcohol cerca. Hoy es
prácticamente imposible ver un grupo de muchachos conversando en la
esquina sin que en medio de los tertuliantes haya una botella de ron.

Son múltiples los caminos al consumo de alcohol, pero ninguno pasa a
través de las máquinas expendedoras. Tal como expresó una entrevistada:
“en los repartos es peor; los jóvenes beben todo el tiempo y no hay
aparatos de esos”.

Es el gobierno cubano quien sabotea sus propias campañas contra las
adicciones. En las tiendas las neveras están vacías; en las farmacias no
hay medicinas y el número 103 -supuesta línea de ayuda para adictos a
todo tipo de drogas- siempre está fuera de servicio. Pero en todos los
comercios hay variedad de cervezas importadas, rones, whiskey, vinos,
tequila, vodka, bourbon y cuanto puedan desear los aficionados a la bebida.

Este mal, como todos los que aquejan al pueblo cubano, “viene de arriba”
y parece más una estrategia de “pacificación” que un problema social
fuera de control.

Video:
https://youtu.be/BJXd-eYLya0

Source: Con permiso del Estado y al alcance de los niños CubanetCubanet

www.cubanet.org/destacados/con-permiso-del-estado-y-al-alcance-de-los-ninos/

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