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La muerte de vista por turistas
YUSIMÍ RODRÍGUEZ LÓPEZ | La Habana | 30 de Noviembre de 2016 – 18:16 CET.

La muerte de Fidel Castro ha dejado a los cubanos sin
público, sin programación televisiva, sin música y sin bebidas
alcohólicas por nueve días. ¿Y a los turistas?

El sábado, un taxista contaba que el viernes había llevado a unos
turistas a la discoteca, y que a eso de las 12:00 de la noche llegó la
Policía y sacó a todo el mundo. “Los tipos estaban berreadísimos”.

Una joven española que vive en Cuba y acababa de recoger a su madre en
el , empezó a temer por el éxito de unas vacaciones largamente
planeadas, con fin de semana en Varadero, incluido.

“Mi madre no venía desde 2002 y reservé en un para ir a Varadero
el fin de semana. ¿No van a tocar las orquestas?”

Craig, un joven de 31 años, de Gales, ha estado en Cuba por poco más de
una semana. Se hospeda en un hotel de cinco estrellas en Varadero y dice
sentirse muy bien.

“El show del sábado se canceló, pero el domingo hubo algo que parecía
ópera, y los artistas estaban vestidos todos de negro. Fue todo muy
solemne”.

Cree entender lo que siente el pueblo de Cuba en estos momentos, e
incluso quisiera haber podido presentar sus respetos, de alguna forma, a
Fidel Castro.

“Sé de la Guerra Fría y que él fue un líder muy importante. Mis
condolencias para el pueblo de Cuba”, dice y regresa al ómnibus que lo
llevará a su hotel en Varadero, donde disfruta servicio de habitaciones
y no hay restricciones para consumir alcohol.

En los hoteles, los extranjeros pueden ordenar bebidas alcohólicas, pero
una colega cuenta que a los cubanos se les ha prohibido la entrada.

Esa práctica, normal en los 90 y principios de este siglo (pese a violar
la Constitución), había desaparecido en 2008. Pero ahora el personal de
los hoteles no tendría explicación lógica para servir alcohol a los
extranjeros y negarlo a los cubanos.

Jordi y María, de Barcelona, 39 y 35 años, respectivamente, no se
hospedan en un hotel, sino en una . Llegaron el domingo
por la noche. Supieron del fallecimiento de Fidel Castro en Barcelona.

“Allá nos dijeron que aquí todo estaba normal, que la gente estaba más
bien indiferente”, afirma Jordi.

María, aunque hasta ahora le gusta mucho Cuba, esperaba música. “Cuba es
famosa por eso”.

No entienden lo que está sucediendo. Jordi afirma que en su país, si
muere un jefe de Estado, no se decretan nueve días de duelo.

“Se trata de un político que hace el trabajo de dirigir, por un tiempo;
cuando muere, es una persona más que murió”, dice María. “También, nos
gustaría que la gente aquí nos dijera qué piensa en realidad. Creemos
que en Cataluña los partidos de izquierda lo tenían [a Castro] algo
idealizado”.

Hans y Gisela, dos viajeros alemanes de casi 60 años, también quisieran
saber qué piensa la gente.

“Vimos a toda esa gente en la Plaza [de la Revolución] y no parecía que
estuvieran obligados, pero no pudimos hablar con nadie”, cuenta ella.

Son de la occidental y, antes de la caída del Muro de Berlín,
vieron a muchos alemanes huir de la llamada Alemania democrática. No se
sienten afectados por la falta de música y de bebidas alcohólicas en los
locales.

Pero Uriel y Polo, de 21 y 22 años, sí están decepcionados. Al enterarse
de la muerte de Fidel Castro y el “duelo nacional”, pensaron posponer el
viaje. En La Habana han chocado con que no hay fiestas, música, “nada
divertido que hacer, y no puedes comprar ron ni cerveza”.

Uriel dice que si en México muere alguien famoso, se hace un homenaje,
pero no un duelo nacional.

Polo asegura conocer el significado de Fidel Castro y no considera el
duelo exagerado. Ambos tienen curiosidad por lo que piensa el pueblo,
sobre todo los jóvenes, si de verdad quieren mantener el sistema.

“Conocimos a uno hoy y dice que quiere un cambio”.

Los dejo a la entrada de la calle Obispo con caras aburridas. En los
locales estatales a lo largo de esa calle no se despachan bebidas
alcohólicas.

“No alcohol”, dicen los camareros a los extranjeros. Pero en los
establecimientos privados del Callejón del Chorro, se venden cervezas y
tragos. “Nadie nos ha dicho que no se puede”, dice una empleada.

También en el restaurante La Mina, propiedad del Estado, se venden
cervezas y cócteles. Quizá por eso está más lleno de turistas que el
resto de los negocios estatales. Y, entre los turistas, hay algunos
cubanos afortunados… por enterarse de que aquí podían tomar cerveza, si
tienen dos CUC para pagar una.

Source: La muerte de Fidel Castro vista por turistas | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1480526179_27088.html

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