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Reprimir cuando el futuro ya es presente
No hay una nueva “batalla ideológica” en Cuba, sino una lucha contra la
tecnología
Redacción CE, Madrid | 17/10/2016 9:43 am

El gobierno de La Habana continúa utilizando la represión como otro
medio para distraer la atención de los graves problemas económicos que
afectan el país.
El instrumento utilizado para poner un límite a las actividades de
opositores, activistas, blogueros y periodistas independientes es
conocido y antiguo: la intimidación, ya sea mediante advertencias,
arrestos preventivos o encausamientos, y el empleo de turbas para llevar
a cabo los tristemente célebres actos de repudios. La calle es la línea
que define el paso que el Gobierno de los hermanos Castro no permite dar
a la oposición. La eficacia de sus métodos se fundamenta en la
supervivencia en el poder de quienes los ordenan.
Lo que una vez más quiere el Gobierno cubano es delimitar el conflicto
en los marcos de una confrontación tradicional. Este afán de control le
resulta tan necesario como siempre, y en especial en un momento en que
las actividades de un grupo de blogueros, relativamente jóvenes en su
mayoría —algunos con el apoyo explícito de y otros no—
están desarrollando formas alternativas de manifestar inquietudes, como
el descontento generalizado con la situación del país y el intercambio
de información con el exterior, que en muchas ocasiones no transitan el
camino de la confrontación directa sino la crítica puntual o el objetivo
de poder expresarse con independencia de las posiciones oficiales, con
independencia de sus criterios no expresen un rechazo vertical al
sistema imperante.
El rechazo gubernamental a este grupo reducido, pero que representa un
sector de la población mucho más amplio, se ha mantenido constante, con
momentos de mayor intensidad represiva como han sido estas últimas semanas.
Resulta claro que, para el régimen castrista, no hay distinciones ni
matices a la hora de atacar a la oposición pacífica o incluso a la
existencia de criterios independientes. Es más, se siente más cómodo
cuando tiene que lidiar con una oposición que podría considerarse más
tradicional.
Una de las características de este grupo de blogueros y activistas es su
demostración de una independencia no solo de las opiniones y actitudes
de buena parte del exilio cubano, especialmente la comunidad residente
en Miami, sino también de una disidencia que podemos llamar tradicional,
histórica o vertical.
Es en este sentido que el Gobierno cubano se sirve de la represión no
solo para encerrar, aunque sea temporalmente, a quienes denuncian
injusticias y tratan de hacer valer sus criterios independientes, sino
también para tratar de evitar que blogueros, periodistas y activistas
independientes dediquen más tiempo a la actividad de información.
La información de los graves problemas como la falta de liquidez y la
incapacidad de avance en la producción agrícola, que experimenta la
nación; los problemas que enfrenta la población, las necesidades que
llevan décadas sin poder satisfacerse por parte del ciudadano de a pie o
incluso lo ocurrido tras el paso del huracán Matthew por el oriente de
la Isla, se ven obstaculizados o censurados no solo por la represión
informativa en general, sino por una jerarquización noticiosa, que
prescinde del análisis frente a la denuncia, necesaria pero nunca
suficiente a la hora de explicar el panorama cubano.
Sin intentar establecer diferenciaciones absolutas, lo que está
intentando el Gobierno es convertir una crisis económica, con
fundamentos políticos, en una lucha ideológica. Si bien puede imponer
sus criterios, desde el punto de vista de representación de la noticia
en los medios oficiales, las posibilidades abiertas tras la ampliación
creciente de los servicios de , teléfonos móviles o celulares y
todas las formas de difusión de información que ya no son ajenas a Cuba,
hacen que esta batalla “ideológica” resulte imposible de limitar
simplemente con el poder de la censura. No es una nueva “batalla de
ideas”, es una lucha contra la tecnología. Y limitar el avance
tecnológico es imposible en un país que depende cada vez más del
extranjero, no solo en cuanto a inversiones que muchas veces no se
concretan, sino en una apertura económica al mundo imposible de detener
para su supervivencia.

Source: Reprimir cuando el futuro ya es presente – Noticias – Cuba –
Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/reprimir-cuando-el-futuro-ya-es-presente-327198

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