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El periodismo independiente y la represión
Si lo que escriben medios libres fuera anodino, el castrismo no
reaccionaría así
Lunes, octubre 24, 2016 | Roberto Jesús Quiñones Haces

LA HABANA, Cuba.- Los comunistas, que tanto han criticado a los
legisladores burgueses por no hacer las leyes complementarias a la
Constitución de 1940, han multiplicado ese error. Entre 1940 y marzo de
1952, fecha del golpe de estado de Batista, hubo más de once años de
democracia. En el caso de la constitución comunista impuesta en 1976,
los legisladores pagados por el castrismo han tenido 40 años para
redactar las leyes complementarias y no lo han hecho.

Entre las que no se han dictado está la ley de prensa. El artículo 53 de
la Constitución vigente establece: “Se reconoce a los ciudadanos la
de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad
socialista. Las condiciones materiales para su ejercicio están dadas por
el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros
medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden
ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso
al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad”.

La libertad de palabra y prensa no es un regalo del castrismo sino un
derecho reconocido en el artículo19 de la Declaración Universal de los
, que establece: “Todo individuo tiene derecho a la
libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser
molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir
informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de
fronteras, por cualquier medio de expresión”.

La constitución cubana condiciona el ejercicio de ese derecho a que sea
congruente con los fines de la sociedad socialista. Esta expresión me
provoca varias preguntas: ¿Dónde están plasmados los fines de la
sociedad socialista? ¿Quién los estableció y aprobó? ¿Qué prueba existe
de que esos fines garantizarán el progreso y la igualdad de los
ciudadanos? ¿Cómo se puede hablar de socialismo en un país donde la
sociedad no controla, administra ni es dueña de nada, y donde el propio
reconoció públicamente que no sabía nada de socialismo? ¿Es
la sociedad socialista un ente anquilosado o uno cuyos intereses cambian
según los intereses del pueblo?

En cuanto a que el ejercicio de ese derecho está garantizado debido a
que los medios de difusión masiva son de propiedad estatal y social,
habría que preguntar cuál de esos medios es de propiedad social pues el
castrismo no permite ni el periodismo de barrio. Aquí todos los medios
son propiedad del estado y en ellos se publica lo que impone el
departamento ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Gracias al férreo control que ejerce sobre los medios de difusión
masiva, el castrismo manipula la realidad, oculta información y logra
que crímenes horrendos como la matanza de Río Canímar, lo ocurrido con
el trasbordador “13 de Marzo”, el derribo de dos avionetas civiles
durante la administración de William Clinton y los abusos que se han
cometido y todavía se cometen en las cárceles cubanas y unidades de la
policía sean silenciados. No conozco a ningún colega oficialista que se
haya atrevido a investigar sobre esos sucesos, ¡y hablan de objetividad!
Por eso es que el castrismo bloquea, limita, controla y niega el acceso
libre de los cubanos a ; por eso prohíbe las antenas parabólicas
de televisión y bloquea las señales de Radio y TV Martí y de otras
emisoras de radio y televisión.

Dentro de ese contexto discriminatorio, la prensa independiente ha ido
ganando terreno gracias a su perseverancia y talento. No se trata de una
labor carente de riesgos. La reciente ola represiva en contra de los
colegas que desde el occidente del país vinieron hasta las zonas
perjudicadas por el huracán Matthew para investigar sobre el terreno e
informar lo que la prensa oficialista calla, es un ejemplo de esa
represión. Todos fueron detenidos ilegalmente, despojados de sus medios
de trabajo y reenviados a sus municipios. Eso ocurrió contando con la
deleznable complicidad de quienes dirigen la Unión de Periodistas de
Cuba (UPEC). Creo firmemente que llegará el día en que los ejecutores de
esta represión y sus cómplices tendrán que rendir cuenta ante la
justicia y la historia. Por eso es importante que todo lo que ocurra con
la sociedad civil independiente sea registrado minuciosamente, incluidos
los nombres de quienes ejecutan la represión o la apoyan.

Pero esa acción ofreció también un mensaje subliminal que evidencia el
valor creciente del periodismo libre: se teme su presencia porque
representa un punto de vista realmente objetivo, muy diferente al que
los ciudadanos reciben de parte de los medios oficialistas. Si lo que
escriben los periodistas libres fuera anodino, el castrismo no
reaccionaría así.

Source: El periodismo independiente y la represión | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/el-periodismo-independiente-y-la-represion/

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