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(cuento)
19 octubre, 2016 6:57 am por Waldo González López

Miami, USA, Waldo González, (PD) (He cambiado los nombres de los
personajes y la situación originales, aunque los hechos aquí narrados
son verídicos, pues me sucedieron a mí, en 2010, pocos meses antes de
venir definitivamente, con mi esposa, a Miami, donde resido desde julio
de 2011).

-¡Oiga, váyase de Cuba si no le gustan Fidel ni el gobierno…!
Así le gritó el Viejo, amenazante, mientras intentaba propinarle
bastonazos al hombre, que ahora retrocedía unos pasos, tratando de
defenderse de los amenazantes golpes del recalcitrante anciano.
Otra vieja, no menos contumaz a su lado, les gritaba—con igual o mayor
nivel de decibeles— a todos los que repletaban la siempre concurrida
parada de la céntrica calle Infanta, en el municipio Centro Habana,
donde se esperaba, sin muchas esperanzas, el muy demorado arribo de
algún destartalado ómnibus, anhelado inútilmente durante horas:

—¡Sí, también en otros momentos él se ha puesto a hablar mal de la
Revolución: que si la vida está muy difícil aquí, que si Fidel está ya
muy viejo, qué sé yo…! —arremetía de nuevo, grito mediante, la vieja,
intentando atraer la atención, robada por su no menos imbécil
compañero/camarada de escándalos públicos a que estaban sometidos, en
plena calle, los ciudadanos de la desvencijada capital del ya paupérrimo
país, desde las tristemente célebres Marchas del Pueblo Combatiente,
impuestas por la Gerontocracia a los corderos trabajadores cubanos.
2
Esa mañana el Hombre había despertado con la amargura, el desánimo y el
desaliento acumulados durante tantos días, meses y años, sentimiento tan
propio de muchos, de tantos, de todos sus coterráneos que
padecían/padecen una absurda sobrevida en la Isla sin Esperanza, antes
denominada Isla de la en los ahora ex países socialistas, como
él había comprobado en un ya distante viaje a Polonia, gracias a un
premio nacional otorgado a uno de sus libros de versos.

Una causa lo obligaba a tal amargo sentir: el cotidiano y magro
des-ayuno (ergo: famina (ital.), faim (franc.), hunger (ingl.), en suma:
hambre cotidiana, inacabable, ad aeternum: por y para siempre esa
hambruna a la cubana, como jamás imaginara ni escribiera, ensu hoy tan
actual novela Hambre, el Premio Nobel danés Knut Hamsum. Cenital lectura
recordada/imaginada por el sesentón profesor de Literatura Cubana y
Universal, cuya avidez (ahora sí hambre, pero intelectual) había llenado
durante décadas con infinidad de hondas lecturas de títulos y autores de
diversas nacionalidades.

Pero qué triste resulta—pensaba «el Profe», quien tanto influyera en la
cultura literaria de aquellos entonces muchachos que lo apreciarían
ahora, mañana y siempre, en Madrid, Ciudad de México y Miami, entre
otras ciudades donde viven—apenas despiertas cada mañana del mundo y
ocupar tu cerebro con un tema tan necesario, pero al mismo tiempo tan
elemental como el desayuno, el almuerzo y la de cada día.
3
La Habana, 10 de agosto de 2010
«Año 52 de la Revolución»

A: IraidaCampos
Subdirectora del Preuniversitario Cirilo Villaverde
Asunto: Informe de expresiones incorrectas

Referencia: Sobre el ciudadano Walter Gómez Luna, profesor de esa
institución docente, vecino de calle Infanta, Municipio Centro Habana.

Compañera: Tengo bien a informarle las expresiones del profesor de
referencia, el día 10 de agosto del presente año, a las 8.15 a.m., en la
céntrica parada de Infanta y Benjumeda, en Centro Habana, la cual estaba
concurrida. Walter llegó, preguntó la hora y comenzó a expresarse mal de
la Revolución: que a él no podían hacerle cuentos, porque él había
viajado fuera del pais, nadie le contestó, dijo que con tantos problemas
en el país y «el Anciano» (así dijo) sigue cada día, apareciendo cada
tarde a las 6 de la tarde en la innecesaria y aburrida Mesa Redonda, con
su bola mágica, acusando a los , causantes de una ya
inminente guerra nuclear, creyéndose que él puede arreglar el mundo y
justificando el hambre y la pobreza del país. Esto lo expresó de forma
burlona y despectiva. Pero dijo también que él era profesor, que la
educación estaba, como tantas otras cosas, en crisis, que la TV, la
radio y la prensa escrita solo habla de los supuestos triunfos de la ya
decadente Revolución, que ya esto no da más, que por culpa de su
egolatría y el gobierno «castrense», que por su fracaso, debe cambiar o
desaparecer, porque ya aquí no se puede vivir. En esto le salió al paso
el compañero de 82 años, combatiente del Clandestinaje y del Ejército
Rebelde, miembro del PCC y de la Asociación de Combatientes de la
Revolución Cubana Ruperto O. Hernández Padilla y se formó una fuerte
discusión, el compañero soltó el bastón, se le paró frente a Walter, y
fue cuando él se calló. Estas expresiones las ha tenido en otras
ocasiones en presencia de la compañera combatiente del Batallón Femenino
«Lidia Doce Sánchez», Amalia Abreu Marín, que ahora también le salió al
paso, ya que no había denunciado el caso hasta ahora, porque no sabía
quién era ni donde trabaja Walter, hasta hoy, cuando, tras el grave
incidente callejero, seguimos sus pasos, para lo cual tomamos el mismo
ómnibus, y ahora lo informo en su centro laboral para que lo sepa y
confiamos sea llevado a una estación de Policía y a los tribunales
revolucionarios, donde esperamos sea juzgado como corresponde por la
gravedad política del hecho.

Revolucionariamente

Amalia Abreu Marín Ruperto O. Hernández Padilla
(firma) (firma)
(Copia exacta de la carta, recibida por la Secretaria de Partido,
IraidaCampos, en horas de la mañana del 18 de agosto de 2010).
4
—Compañeros, como previamente se les comunicó, esta mañana debemos
analizar una lamentable situación en la que intervino el profesor
Walter, quien en una céntrica parada de este municipio Centro Habana
protagonizó un desagradable hecho, según consta en el informe presentado
a nuestra compañera y Secretaria del Partido Iraida Prados, por los
compañeros combatientes de la Sierra: Amalia Abreu y Ruperto O.
Hernández Padilla —así inició la reunión que, convocada por el núcleo
del Partido, presidía la directora del Pre., Isabel Mota, quien
continuó—: Como se denuncia en ese Informe, Walter se expresó, no solo
«de forma burlona y despectiva» acerca del Comandante en Jefe, sino que,
peor aún, dijo que «la educación estaba, como tantas otras cosas, en
crisis». Pero, no conforme todavía, dijo que el gobierno, por su
fracaso, debe cambiar o desaparecer, y que «aquí no se puede vivir».
Como escuchan, compañeros, este es un caso muy delicado, pues se trata
del Comandante en Jefe y este hecho puede afectar al centro y a todos
nosotros… Por favor, queremos escuchar sus opiniones, para entre todos,
hallar las medidas que debemos adoptar.
—Walter, ¿cómo pudiste meter la pata así, tú, que eres una persona
inteligente? —expresó, un tanto solidario, su colega profesor Miguelito.
—Coño, compadre, no la pensaste. Tú sabes cómo hay oportunistas en la
calle, que está en candela, sobre todo ahora, con los ataques a las
… —dijo, más osada y siempre fraternal por su amistad de
tantos años ,la también profesora Gladys.
—Nos apena mucho, compañeros, pero debemos tomar una medida drástica,
ejemplarizante, porque el grave hecho acontecido puede llevar a prisión
a Walter y lo que es aún más grave —según expresó la compañera
directora—, puede dañar el prestigio de nuestro centro y nuestro
colectivo —subrayó, con tono sibilino y su mirada lastimosa de ciertas
ocasiones, la mediocre y serpenteante Iraida.
La subdirectora, con su rostro de clásica mosquita muerta, desde años
atrás envidiaba a su acusado colega, quien, apenado por la cotidiana
queja de carencia de dólares de su ahora jueza, a menudo le regalaba un
bolígrafo u otro artículo —adquirido con la ayuda en CUC enviada cada
mes por su hijo Darío Damián desde Miami— que tan necesarios resultan a
los paupérrimos profesores cubanos.
—Caballeros, yo creo que no es para tanto—subrayó, con su acostumbrada
honestidad y nada oculto rechazo a la injusticia que ya avizoraba
cercana, Tony, el más joven profesor, también poeta, y continuó—:Que un
viejo se encarne en uno y, como se afirma en el Informe, lo ataque a uno
con un bastón, en una céntrica parada y en plena vía pública, solo por
el respaldo de que mil años atrás hizo lo que tantos: irse a la lucha en
la Sierra… Y, para colmo, lo denuncie a uno en el centro de trabajo,
provocándole todo este lío que puede causarle hasta una injusta
detención y mucho más…Oigan, quién es ese viejo jubilado y cagalitroso
que no hizo ni hará nunca lo que ha hecho Walter: un destacado profesor
y poeta, reconocido con premios nacionales y un montón de libros
publicados… No, qué va, yo no estoy a favor de tomar ninguna medida
«ejemplarizante», como dijo la subdirectora…, porque, imagínense, a
cualquiera de nosotros, profesores como él, nos puede pasar lo mismo:
cualquier mañana amanecemos obstinados por tantos problemas: que si la
mayoría de las cosas funcionan mal: que si la , que si los
apagones, que si los médicos quieren irse en misión a para
cobrar dólares y traer numerosos equipos eléctricos para su casa y otros
para venderlos en el propio barrio a sus vecinos, abandonando así el
«sagrado servicio» que juraron al graduarse: atender a los pacientes
enfermos en su propio país… Coño, caballeros, esto no es fácil…
5
Ciudad de La Habana, 14 de septiembre de 2010
«Año 52 de la Revolución»

Consejo de Trabajo y Comisión de Ética. Pre Cirilo Villaverde
Delegación MINED, Municipio 10 de Octubre

El Consejo de Trabajo y la Comisión de Ética del Preuniversitario
«Cirilo Villaverde», integrada por las compañeras que resultaron
seleccionadas en Asamblea General del 2008: IraidaCampos, presidenta;
María de la Caridad Martínez, miembro, y Amparo Suárez, miembro, se
reunió para analizar el caso del profesor Walter Gómez Luna, el cual
tuvo una actitud no apropiada en la vía pública, el pasado 10 de agosto
del presente año, y fue conocida en esta Delegación por la queja
presentada por los dos testigos del hecho en cuestión.
En el análisis efectuado por el Consejo de Trabajo y la Comisión de
Ética se tomaron en consideración el estado general de alteración
emocional que presenta el profesor Walter Gómez Luna, el cual lo ha
llevado a pensar en su jubilación, y su actitud demostrada al reconocer
el hecho acaecido el pasado 10 de agosto del presente año, cuando se
expresó en público de manera no adecuada.
Reconocemos la larga trayectoria profesional del profesor Walter Gómez
Luna, avalada por décadas de una seria labor y respaldada además por su
trayectoria como escritor, con lauros de significación nacional. No
obstante, el Consejo de Trabajo y la Comisión de Ética del
Preuniversitario «Cirilo Villaverde» acuerdan lo siguiente:
Aplicarle del Capítulo I del Reglamento del Código de Ética, el inciso
C, el cual plantea:
Suspensión definitiva del puesto de trabajo como profesor de este centro
educacional, por no reunir los parámetros exigidos por el MINED para
ocupar tal cargo, que debe ser ejemplo ante el alumnado, cuya meta es
formar el Hombre Nuevo planteado por el inolvidable revolucionario y
comunista e internacionalista cubano-argentino Ernesto Che Guevara.
6
—Walter, deja de pensar en ese Pre, en tus alumnos y, sobre todo, en esa
canalla Iraida, quien olvidó sus lloriqueos y todo lo que, por lástima,
le regalabas a menudo, empleando los CUC que mensualmente nos envía, con
sacrificios, nuestro hijo desde Miami. Y mira cuánta preocupación les
has provocado a él, a mi hermano Osvaldo y mi cuñada Daisy, quienes
constantemente nos llaman a ver en qué paró la cosa, si por fin te
botaron, si estás muy alterado… Nada, la verdad es que, como bien
dijiste en esa maldita parada de Centro Habana, por culpa de este
gobierno de mierda, este país ya no da más. Mira, chico, así no podemos
seguir. Vamos a tener que ir pensando en la propuesta de nuestro hijo,
de mi hermano y mi cuñada…Ya aquí no hacemos nada, ni tenemos futuro… Tú
mismo: qué vas a hacer ahora sin un trabajo; por lo menos, hasta el lío
tuyo, eras un profesor respetado y, aunque te pagaban una basura, ese
escaso dinero nos respaldaba para sobrevivir y, si enviabas tus
poemarios a concursos y ganabas, podías publicarlos y nos entraba más
dinero. Así te mantenías útil, en fin, vivo, pero ahora… No, si es lo
que te digo: tenemos que pensar en serio la propuesta de nuestra familia
en Miami, porque además, qué carajo hacemos aquí, si no tenemos a nadie
de la familia, pues todos están allá esperándonos… Y, por fin, qué
esperanzas hay de que esto cambie… Si no ha pasado nada en más de medio
siglo… Mira, chico, es más: El mismo lunes empezamos a preparar los papeles…
primaveradigital2011@gmail.com; Waldo González

Source: Acto de repudio (cuento) | Primavera Digital –
primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/acto-de-repudio-cuento/

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