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La Habana-Guantánamo en avión: crónica de un calvario
¿Qué pasa cuando los cubanos no son prioridad en el servicio?
Jueves, septiembre 22, 2016 | Roberto Jesús Quiñones Haces

GUANTÁNAMO, Cuba.- Este 21 de septiembre mi esposa y yo teníamos pasajes
de regreso por Cubana de Aviación desde La Habana a Guantánamo. El
chequeo del vuelo comienza a las 3:30 a.m. Pero este miércoles fue un
día aciago para los pasajeros que decidieron tomar un avión desde La
Habana hacia otras localidades del país.

Debido a la hora en que los viajeros con destino a Guantánamo deben
chequear sus boletos, quienes no tienen la posibilidad de un
hasta el se dirigen a él antes de medianoche con todas las
molestias y riesgos que ello provoca, a los que esta vez se añadió una
espera de ocho horas pues el vuelo fue “ajustado”, eufemismo conque las
autoridades de Cubana de Aviación califican a los atrasos. Muchos
pasajeros no fueron advertidos de la situación a pesar de haber
informado el número de su teléfono móvil.

Mi esposa y yo tuvimos la suerte de que un familiar de ella nos
informara desde Guantánamo, en horas de la noche del martes, que el
vuelo tenía problemas, lo cual verificamos llamando al teléfono 7 649
5576, así que al menos no tuvimos que madrugar.

A las 9:00 a.m., hora señalada para el chequeo del vuelo, llegamos al
aeropuerto e intenté conocer la causa del atraso. En el buró de
Información me dijeron que la desconocían. Al preguntar lo mismo al
trabajador que chequeó nuestros pasajes este nos dijo que “no había
aviones”. “¿Cómo es eso?- le pregunté-, añadiendo que Cubana ha comprado
seis AN 158 para vuelos nacionales”. Ante mi pregunta el trabajador miró
a ambos lados y como si fuera a decirme un secreto de estado susurró:
“Son siete, no seis, pero escasamente trabajan dos todos los días, los
demás casi siempre están rotos”.

La respuesta no me satisfizo porque los AN 158 no tienen más de tres
años de servicio, así que seguí indagando hasta que en el salón de
última espera conversé con otro trabajador, quien me confesó que la
causa de los atrasos en los vuelos nacionales era que los aviones se
estaban dirigiendo a otros destinos de Centroamérica y el Caribe y había
días en que los vuelos nacionales eran cubiertos por sólo dos naves.

Esta respuesta me pareció más convincente luego de apreciar en las
pantallas informativas que no sólo estaba atrasado el vuelo
Habana-Guantánamo sino que en esa misma situación estaban los destinados
a Holguín, Santiago de Cuba y Manzanillo, aunque los pasajeros no
recibimos ningún tipo de explicación acerca de la causa de la tardanza.

Una encuesta mal aplicada

Muchos cubanos pensaron que la adquisición de esta flotilla de naves
ruso-ucranianas iba a mejorar la calidad del servicio en Cubana de
Aviación, pero los reiterados atrasos de los vuelos demuestran lo contrario.

No obstante, la calidad del servicio no debe medirse únicamente por el
hecho de que el vuelo salga a su hora. Quienes dirigen la compañía lo
saben y están interesados en conocer la opinión de los pasajeros pues en
el vuelo del pasado lunes 19 de septiembre, cuando fuimos hacia la
capital, aplicaron una encuesta cuyas preguntas abarcaban otros aspectos.

Pero resulta imposible que una encuesta ofrezca resultados confiables si
no se aplica correctamente. Lo digo porque este día las planillas fueron
distribuidas a los pasajeros en pleno vuelo y recogidas antes del
aterrizaje, aunque algunas de las preguntas sólo podían ser respondidas
con objetividad una vez terminado el viaje, cuando el pasajero está en
condiciones de evaluar la totalidad del servicio, no una parte de él. El
vuelo, que esta vez salió en tiempo, exactamente a las 8:05 a.m.,
culminó en el aeropuerto José Martí a las 9: 20 a.m, Hasta ahí todo
estuvo bien. Pero desde esa hora y hasta las 9:50 a.m. estuvimos
confinados en el avión esperando por el ómnibus que nos trasladaría
hasta el salón de recogida de los equipajes. Allí las esteras mecánicas
comenzaron a funcionar a las 10:45 a.m, 1 hora y 25 minutos después de
haber aterrizado. Si en ese momento se hubiera aplicado la encuesta el
resultado habría sido distinto.

Además, ya Cubana de Aviación no se brinda el servicio de transporte por
ómnibus desde el aeropuerto hasta otros municipios de la capital, así
que el pasajero que no tiene dinero para pagar un taxi, que cuesta entre
375 y 625 pesos cubanos (CUP) según la distancia (15 y 25 CUC) debe
salir con su equipaje hasta la avenida de Boyeros y ahí tratar de
montarse en un almendrón, algo muy difícil después de las medidas
adoptadas por el gobierno de la capital pues muchos transportistas
privados han entregado los permisos de trabajo. De no poder hacerlo, el
viajero tiene que esperar por uno de los ómnibus articulados que por el
módico precio de 0.40 centavos prestan el servicio, pero que casi
siempre están atestados de pasajeros y son muy molestos.

Todas estas dificultades las sufren cotidianamente quienes deciden
viajar por avión hacia la capital del país y desde ella hacia el
interior. Por eso resulta sarcástico que al final del vuelo el capitán
de la nave agradezca que los pasajeros hayan escogido a Cubana de
Aviación para volar. ¿Acaso tenemos otra opción? Obviamente, este
miércoles 21 de septiembre del 2016 Cubana de Aviación no aplicó ninguna
encuesta.

Source: La Habana-Guantánamo en avión: crónica de un calvario | Cubanet

www.cubanet.org/mas-noticias/la-habana-guantanamo-en-avion-cronica-de-un-calvario/

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