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El otro “bloqueo”
¿Por qué ese terror a que los jóvenes prueben por aquí y por allá, si en
definitiva nadie renuncia a un paraíso por mucho “trabajo mental” que le
den?
Félix Luis Viera, Ciudad de México | 26/09/2016 12:16 pm

La prensa de todo tipo autorizada en la Isla se encuentra en la nómina
del Gobierno. Así, sus periodistas tienen total impunidad: nadie en Cuba
les replicará sus textos; todos oficialistas, claro.
Resulta algo así como meter el gol en la portería contraria, la cual
carece de portero.
Así es muy fácil —y muy cínico— ser periodista.
Si tuvieran decoro, si lo tuvieran, se dirían “lo que hago es inmundo,
desde ahora renuncio a esta infamia”. Y actuarían en consecuencia.
Pero no. Ahí siguen. Engañando o tratando de engañar a todo el que lo
lea, lo escuche por la radio o lo mire por televisión. Y recibiendo
buenos viáticos y en muchos casos viajes al extranjero y hasta
automóviles particulares (con la respectiva cuota de gasolina, para nada
raquítica). O sea, viviendo muy por encima del atribulado ciudadano de a
pie, receptor de la miseria y el miedo ambiente.
El periódico insignia de la barbarie es el Granma, “Órgano Oficial del
Partido Comunista de Cuba”.
En este se publicó el pasado 22 de septiembre una nota con la habitual
zoncera macarrónica que caracteriza a buena parte de lo que se publica
en este diario (me refiero al estilo, porque de “zonzos” ellos no tienen
ni un pelo), titulada “¿De qué normalización hablamos?”.
Se refiere, entre otros temas, al “conflicto histórico Cuba-Estados
unidos”, el cual, según el autor de la nota, quien cita lo expresado
recientemente por el mandatario Raúl Castro, debe resolverse con “el
levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero, que tantos
daños y privaciones nos causa y que afecta también a muchos países por
su alcance extraterritorial; y continuará demandando [Cuba] que se
devuelva a nuestra soberanía el territorio ilegalmente ocupado por la
Base Naval de en Guantánamo. Sin esto no podrá haber
relaciones normales, como tampoco será posible si no se pone fin a otras
políticas aún vigentes que son lesivas a la soberanía de Cuba, como los
programas subversivos e injerencistas”.
Últimamente el régimen está poniendo todo su abono para que reverdezcan
entre los jóvenes los criterios socialistas —ellos dicen “comunistas”.
La nota que nos ocupa también tiene de esta música, avisa que: la “World
Learning desarrolló entre julio y agosto pasados el llamado Programa de
Verano para Jóvenes Cubanos. Buscaron captar a jóvenes entre 16 y 18
años de edad con estudios de enseñanza media, para ‘trabajarlos’ en
función de sus espurios intereses. El programa incluía la elaboración de
un proyecto final centrado en las actividades a implementar al regresar
a Cuba, el cual sería luego celosamente monitoreado por los generosos
patrocinadores”.
¿Por qué ese terror a que los jóvenes prueben por aquí y por allá, si en
definitiva, cómo dudarlo, nadie renuncia a un paraíso por mucho “trabajo
mental” que le den en uno y otro sitio? ¿O sí?
Y ya ven, ya ven quiénes hablan de “trabajar”, de “lavar” cerebros…
Cara plúmbea hay que tener para esta afirmación: “Para el gobierno de
Estados Unidos pareciera que 1961 y el 2016 no son un espacio de tiempo,
sino el mismo tiempo”.
Es decir, el autor del texto expresa que la política de Kennedy, hace
más de 50 años, es semejante a la de hoy de Barack Obama.
Se lamenta el articulista además de que “Es irrespetuoso e inconsistente
que un país que decide restablecer, tras más de 50 años, relaciones
diplomáticas con otro, intente subvertir el orden de este y promueva un
cambio de régimen”.
Traída por los pelos por el “granmero” para apuntalar lo antes dicho se
halla la USAID (Agencia Internacional para el Desarrollo). Lean su
artículo; muy flojo argumento en este sentido.
Bueno…, es que el texto está escrito para los jóvenes cubanos residentes
en la Isla, que pueden tener poca información sobre la “vida real”, pero
no son tontos, compañero.
Miren, así cierra el artículo que nos agobia: “Los jóvenes de este país,
los de este 2016, frutos de una Revolución que tiene en la educación uno
de sus valores más altruistas, sí saben de qué se habla, y a quién se
enfrentan”.
Mentira.
“Los jóvenes de este país” en su mayoría solo piensan en huir de ese
país, como a diario lo demuestran las balsas que se lanzan al mar y las
expresiones de tantos de ellos que salen de la Isla —las expresiones—
clandestinamente.
Sabe el autor de “¿De qué normalización hablamos?” que tanto en el
momento en que él redactaba su texto, como ahora, cuando yo redacto
este, podemos apostar sin temor a errar que cientos de miles de jóvenes
se están quejando del medio en que viven, al cual abominan.
Y no podía faltar en la nota en cuestión el asunto del “bloqueo”.
El de afuera, el estadounidense, se entiende.
Está bien: que retiren este “bloqueo” pero que el Gobierno cubano retire
el que aplica hace más de medio siglo a su pueblo.
Uno por el otro, digamos.
A saber:
—Que a partir de ahora los cubanos tengan derecho a más de una opinión.
Es decir, que puedan leer y recibir en general la información libre y
contrastante.
—Que todo cubano pueda salir libremente de su país, sin necesidad de
tener para este fin el pasaporte habilitado por el Gobierno.
—Que todo cubano residente en el extranjero tenga derecho a visitar su
país, la tierra donde nació, aunque se haya manifestado en contra del
Gobierno existente en la Isla.
—Que las embajadas que dicen llamarse “cubanas” atiendan, en el trámite
o percance que fuere, en cualquier sitio del mundo, a todo cubano que lo
necesite, no solo a los que están identificados con el Gobierno.
—Que todos los escritores, artistas, pensadores cubanos que se hallan en
el exilio —y no solo los que se avienen con el pensamiento oficial—,
tengan el derecho a que sus obras circulen en Cuba.
Y falta, oh, falta mucho que mencionar acerca del cruel “bloqueo
interno” al que están sometidos los cubanos de “adentro”. Por ejemplo,
el derecho a escoger al menos entre dos aspirantes para cualquier nivel
de gobierno.
Veremos.

Source: El otro “bloqueo” – Artículos – Opinión – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/el-otro-bloqueo-326790

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