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‘A vel, Plieto, deja vel tu calné identidá’
PEDRO CAMPOS | La Habana | 28 de Septiembre de 2016 – 10:01 CEST.

El título del artículo era un chiste muy socorrido en La Habana, sobre
la actuación de los policías que venían de Oriente, para asediar,
chantajear y burlarse de los negros habaneros con “estereotipo de
delincuentes”.

Pero también era una forma de ironizar sobre el nombramiento del
entonces ministro de Cultura Abel Prieto, luego asesor del presidente
Raúl Castro y ahora de nuevo ministro de Cultura, camino a su futura
defenestración, como todos los que no forman parte de los históricos o
de sus familias.

Cuando vi sus recientes declaraciones en la UNEAC sobre la política de
EEUU y el sentido que le dio al empoderamiento de los emprendedores, me
acordé del chiste y muy especialmente de su decisión personal de no
dejarme participar en la reunión de los intelectuales en Casa de las
Américas cuando la llamada “Guerrita de los email” en el año 2007.

Según me dijeron algunos de los presentes en aquella reunión, se refirió
públicamente a mis supuestas intenciones de trasladar a Cuba el modelo
yugoslavo de la autogestión de los trabajadores, en sustitución de la
propiedad estatal explotada por el Estado.

Años después, el viceministro de Abel Prieto en el Ministerio de
Cultura, Fernando Rojas, se opuso a mi participación en un encuentro de
la Asociación Hermanos Sainz sobre , al cual me habían invitado
a explicar el uso que hacíamos de las nuevas tecnologías con nuestro
boletín SPD (Socialismo Participativo y Democrático).

En esa ocasión Fernando Rojas dijo a los organizadores del evento que no
se me podía permitir hablar en público, porque las ideas de la
autogestión de los trabajadores, que yo defendía, eran “adictivas” como
la cocaína y perjudiciales para la revolución.

Se trata de un patrón de pensamiento neotrotskista/estalinista —superado
por los modernos discípulos de Trotski, que desde la época de Ernest
Mandel aceptaron que la forma del control obrero era la autogestión—,
según el cual los trabajadores libres, privados o asociados, esos
llamados emprendedores que se lanzan a producir y concurrir al mercado
con pocos recursos, en las sociedades “estatal-socialistas”,
constituyen una clase “contrarrevolucionaria” que se opone al poder de
la “clase obrera” y pretenden restaurar el capitalismo, como si el
socialismo de Estado no fuera una forma de capitalismo, solo que de
Estado y monopolista. El peor.

Aunque el tema del trabajo libre (cuentapropismo privado o
cooperativismo asociado) en la futura sociedad poscapitalista —póngale
el nombre que le parezca, para mí es socialismo—, está muy definido
para los socialistas democráticos, aprovecho las declaraciones de Abel
Prieto para dar una respuesta bien clara a la desviación estalinista y
neotrotskista del estatalismo asalariado, que han querido hacer pasar
por socialismo.

Para Karl Marx (“El papel del crédito en la producción capitalista”, en
El Capital; “Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los
Trabajadores”; “Instrucciones sobre diversos problemas a los delegados
del Consejo Central Provisional”) las nuevas relaciones de producción
que caracterizarían el modo de producción socialista, serían las
libremente asociadas, que se presentan en las cooperativas surgidas en
el seno del capitalismo, creadas por esfuerzo propio de los
trabajadores. De manera que los trabajadores libres de la explotación
asalariada, sean asociados o individuales privados, serían la nueva
clase revolucionaria por ser la que aporta nuevas relaciones de
producción, y no los obreros asalariados del capitalismo, mucho menos
los del capitalismo estatal ya supuestamente en el poder.

Pero además, cualquiera que haya estudiado algo de Marx y el socialismo
auténtico, sabe que la aspiración era la superación del trabajo
asalariado que caracteriza al capitalismo, por el trabajo libre y, sin
el socialismo estalinista que ha hecho es mantener el trabajo
asalariado todo tergiversado para explotar a los trabajadores desde la
propiedad estatal.

Igual se conoce que las pequeñas empresas, incluso las capitalistas,
serían consideradas parte del período de tránsito socialista (Karl Marx,
Crítica al Programa de Gotha) y que el empoderamiento del pueblo, y como
parte del mismo de la sociedad civil era uno de los objetivos de aquel
socialismo, violado, tergiversado y embarrado de fango, por el estatal
socialismo.

Lo que hay en el fondo de esa oposición al empoderamiento de los
emprendedores, privados o asociados, o de la sociedad civil, es la
contrarrevolucionaria y deliberadamente postura defensora del
estatalismo asalariado que tipifica al capitalismo monopolista de
Estado, que los estalinistas revisionistas de las esencias de las
teorías de Marx, han querido imponer por socialismo.

Queda clara la oposición del Estado burocrático y antisocialista a que
los trabajadores ejerzan el control, la propiedad y la gestión sobre los
medios de producción y a toda posibilidad de defender los intereses
estratégicos de los trabajadores desde cualquier espacio libertario y
democrático.

Es ese pensamiento retrógrado es el mismo que estuvo detrás de las
estatizaciones contra todos los negocios privados en Cuba. “¡Que nadie
toque nada, yo solo puedo tocar!” La gente tiene que tener, comer,
vestirse, calzarse, techarse o educarse y sanarse, según lo que decida
papá Estado. ¿Y la prometida? ¿Se la llevaron los que se fueron
para Miami?

El planteamiento de Obama de apoyar a los emprendedores, desde luego que
implica apoyar a una clase de trabajadores con intereses diferentes a
los del Estado explotador, pues significa apoyar el trabajo libre que,
en el fondo, está encaminado a desarrollar formas socialistas de producción.

Por esas razones nosotros le dimos la bienvenida a esas declaraciones
del presidente de EEUU.

Recuerdo también que en una de las tantas ocasiones en que he sido
retenido, interrogado o “visitado” por la Seguridad del Estado, uno de
sus oficiales me dijo: “EEUU aprobó un crédito para apoyar el
cooperativismo que tu defiendes”, tratando de ponerme como “de acuerdo
con el imperialismo”.

¿Por ser declaraciones de Obama, esas ideas son imperialistas? ¿O será
que los “comunistas” cubanos en el poder, están más lejos del socialismo
y la libertad que Obama?

El capitalismo democrático y liberal moderno no se opone al trabajo
libre. Por el contrario, lo estimula con créditos estatales como se hace
en el estado de Utah. En California, Nevada y en general en los estados
del Oeste parece haber más facilidades para el trabajo libre que en
otros estados de la Unión. En muchos países europeos y latinoamericanos
se dan amplias facilidades al trabajo libre.

Las nuevas tecnologías han potenciado enormemente en EEUU mismos el
trabajo libre, de lo cual es muestra el nuevo sistema de taxis Uber, las
asesorías por internet y muchas actividades que se realizan
individualmente con una computadora desde una casa.

En EEUU existen cientos de miles de cooperativas y pequeñas empresas
individuales o familiares que no explotan trabajo asalariado como norma,
por lo que no es desacertado decir que hay mucho más socialismo, en el
sentido de la existencia del trabajo libre, que en Cuba, donde formar
una cooperativa tiene que ser aprobada por el Consejo de Estado y el
trabajo libre individual está limitado a unos pocos rubros y prohibido
para la mayoría de los profesionales cubanos.

Esas ideas de empoderar a los emprendedores, a los cuentapropistas, a
los pequeños empresarios, a la sociedad civil no podrían ser jamás
aceptadas por los peores antisocialistas de la historia: los
capitalistas estatales estalinistas, donde aparecen reminiscencias
feudales sobre el poder y las élites.

Cooperativistas y trabajadores individuales o pequeños empresarios
constituyen la clase de los emprendedores, verdaderamente
revolucionaria. Oponerse a su desarrollo en cualquier parte y
especialmente en Cuba, es retrógrado, contrarrevolucionario y va contra
la nueva sociedad poscapitalista, póngale el nombre que desee.

En palabras de Armando Chaguaceda, refiriéndose a las declaraciones de
Abel Prieto: “La satanización del pequeño emprendedor y el rechazo a la
diversidad identitaria de la cultura y sociedad civil criollas que hace
la intelectualidad autorizada —la misma que mira a otro lado ante la
depredación del capitalismo de Estado y sus aliados extranjeros— tiene
poco de izquierda. Su mercadofobia, nacionalismo ramplón y amor por el
mecenazgo estatal los ubica en coordenadas conservadoras, más cercanas a
los cortesanos cultos del XVIII parisino que a los herejes de la
Ilustración y pensamiento socialista””.

Señor Abel Prieto, usted y el Gobierno del cual es ministro no
necesitan mostrar su “calné´identidá”. Todo el mundo los identifica.

Source: ‘A vel, Plieto, deja vel tu calné identidá’ | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1474685416_25523.html

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