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Un barrio de poliespuma en La Habana
JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ | La Habana | 2 de Agosto de 2016 – 07:46 CEST.

El Consejo Popular Capdevila 1, del municipio Boyeros, es una de las
zonas periféricas de la capital que el Gobierno pretende urbanizar, con
el propósito de reducir los graves problemas de que afronta la
Isla desde hace décadas.

Alejada del centro de la ciudad, esta zona fue habilitada, en principio,
por la Oficina del Historiador de La Habana, para reubicar a los
ciudadanos residentes en el Casco Histórico que perdieron sus viviendas
por derrumbes o expropiaciones del Gobierno.

Conocida también como “las casitas de Eusebio Leal”, a esta nueva
barriada, que aún se encuentra en proceso de concluir su pavimentación y
señalización, la llaman “La Poliespuma” por el sistema constructivo
implementado, llamado Cassaforma.

“La gente comenta que estos biplantas son hechos nada más que de
poliespuma, pero estas construcciones son resistentes y se utilizan
técnicas modernas”, dijo Idalia, una residente que perdió su vivienda en
un derrumbe.

“Fíjate si estas paredes son compactas, que para colgar un cuadro o
espejo tienes que utilizar un taladro. Además, son bastante frescas; los
ingenieros nos dijeron que los materiales utilizados también funcionan
como aislante térmico y sonoro, y todo se construye en un santiamén. Al
principio teníamos recelos de reubicarnos aquí porque es bastante lejos,
pero ahora estamos contentos, la verdad”, añadió.

“Los apartamentos son un poco pequeños y quizá el interior está mal
distribuido, pero algo es mejor que nada”, afirmó Román, quién vivió 10
años en un albergue. “El barrio va a crecer porque siguen construyendo
más edificios”.

Según explicó Leonel G. Rodríguez, arquitecto que ejerce en el sector
privado, el sistema constructivo Cassaforma —que ejecuta la empresa
Cassaforma Mediterráneo S.A.—, utiliza paneles con núcleo de
poliestireno expandido, que conjuga versatilidad, ductilidad y monolitismo.

“Para los muros, los entrepisos y las cubiertas se refuerza con mortero
estructural de arena con cemento y hormigón de gravilla. Los paneles se
recubren con unas mallas de acero electrosoldadas y galvanizadas que
resisten la agresividad del ambiente. Las paredes de carga se completan
con la proyección de mortero estructural mediante un compresor de aire.
Si se utilizan las dosificaciones de materiales indicadas y se respetan
las especificidades del productor, estas construcciones llegan a tener
una vida útil de 50 años”, afirmó Rodríguez.

“Pero no puedes hacer reparaciones o modificaciones”, expresó con
preocupación Ciro, otro ciudadano reubicado por haber sido afectado
también por un derrumbe.

“¿Quiénes vendrán y cada cuánto tiempo para el mantenimiento de estos
edificios? No quiero sonar malagradecido, pero ¿esos materiales modernos
estarán disponibles para la gente cuando por algún motivo tengan que
hacer reparaciones? Espero, además, que los nuevos edificios sean un
poco más bonitos y menos repetitivo para darle más vida al barrio”.

Y mañana qué

Aunque algunos residentes, arquitectos e ingenieros concuerdan en la
durabilidad del sistema Cassaforma, otros coinciden con la preocupación
de Ciro.

“El dilema no está en si el sistema constructivo es moderno, si el
diseño arquitectónico puede ser mucho más atractivo, o en si los
productores de los materiales garantizan la vida útil de las viviendas”,
dijo Madelin Silva, técnica en construcción civil.

“El problema es si quienes ejecutan estas obras cumplen con los
requerimientos dispuestos. No olvidemos aquellas ‘casas de bajo costo’,
construidas durante el Período Especial. A causa de la corrupción y del
desvío de materiales, esas construcciones apenas fueron habitables para
los primeros cinco años de explotación. Tuvieron que ser prácticamente
reconstruidas y rediseñadas por sus propietarios”.

“Por otro lado”, agregó Raudel, otro vecino del barrio La Poliespuma,
“los ciudadanos afectados por derrumbes en el Casco Histórico vivíamos
en una zona focalizada y quizás por ello nuestros casos fueron resueltos
con más diligencia que otros. Pero si dentro de cinco o 10 años estas
casas se afectaran por equis motivos, entonces pasaríamos a ser un
problema de la dirección de Vivienda de Boyeros. Es decir, tendremos un
problema para el resto de la vida”, concluyó.

Fuentes en el Consejo de la Administración Municipal (CAM) de Boyeros
que pidieron no ser identificadas aseguraron que “este moderno sistema
constructivo que abarata los costos al país” se seguirá implementando en
otras zonas.

Agregaron los funcionarios que, “tanto la empresa ejecutora de las obras
como directivos de la Defensa Civil del territorio, garantizan que el
sistema Cassaforma es resistente a las acciones dinámicas de vientos,
sismos y objetos volantes durante los huracanes”.

Source: Un barrio de poliespuma en La Habana | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1470076667_24299.html

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