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¿Por qué apoyo a Fernando Ravsberg?
Ravsberg merece todo —y de todos— el apoyo
Haroldo Dilla Alfonso, Santiago de | 29/08/2016 3:39 pm

Fernando Ravsberg escapa a las clasificaciones, lo cual siempre atrae la
atención, pero no es exactamente una virtud. Por ejemplo, en sus miradas
a la sociedad cubana ha percibido signos moleculares de inquietud sin
prestar atención jamás a las ruidosas protestas de la oposición, ni a
como son reprimidas. Ha sido, en ocasiones, tremendamente
condescendiente con los actos más aberrantes del Gobierno cubano. Pero
también ha logrado ser un crítico incisivo de determinadas situaciones.
Es por esto último por lo que una jerarca de la UPEC ha cargado contra
él —que estaba defendiendo a un joven periodista holguinero despedido de
su empleo en un periódico local— y lo ha amenazado con la expulsión del
país dada su condición legal de extranjero.
A pesar de tener con él muchas más discrepancias que puntos de contactos
—confieso que no es el tipo de persona con la que disfrutaría tomarme un
café— creo que Ravsberg merece todo —y de todos— el apoyo.
En primer lugar, porque estamos en presencia de un acto represivo, y
siempre el agredido merece solidaridad. Y está siendo agredido por lo
peor de la farándula política cubana. Un empleado de Ramiro Valdés
denominado Iroel Sánchez la ha cargado contra él y ha prestado su
para que un engendro moralmente despreciable —Darío Machado— lo ataque
despiadadamente. Y cuando estas criaturas lo hacen, es porque alguien
así lo indicó, pues sería ingenuo sospechar en ellas alguna capacidad de
iniciativa política. Hacen lo que le dijeron, o al menos lo que oyeron
cuando estaban cerca del capitán.
Y no creo que lo hayan oído de esa otra criatura del zoológico castrista
que se denomina Aixa Hevia y que funge como directiva de la UPEC. La
UPEC es una organización absolutamente subordinada al aparato ideológico
del PCC, que al mismo tiempo lo ha estado siempre a los departamentos de
contrainteligencia de los cuerpos armados. Con la UPEC no se juega. Se
puede jugar con la UNEAC, pues los intelectuales casi siempre son
propensos a intercambiar vocación pública por pequeños privilegios, y
reprimirlos cuesta caro. Pero un periodista con un mínimo de autonomía
es tremendamente peligroso, y reprimirlos no cuesta tan caro. Por eso es
presumible que la Sra. Hevia también oyó en algún lugar que Ravsberg
estaba molestando.
Lo que el ataque contra Ravsberg muestra es que el sistema es tan débil,
tan frágil ideológicamente —particularmente tras el establecimiento de
relaciones con EEUU y el agravamiento de la siempre grave economía— que
se revuelve contra sí mismo. Y termina mordiendo y devorando a aquellas
personas con las que pudiera convivir, e incluso aprovechar para darse a
sí mismo una ducha de tolerancia. Cosa para la que Ravsberg —como
OnCuba, Progreso Semanal, Temas, la Joven Cuba y todo el espectro de
críticos consentidos— servirían eficientemente y a un costo muy bajo.
Si esta razón no fuera suficiente, hay otra: la Sra Hevia está echando
mano a un tipo de argumento retrógrado, desvergonzado, sencillamente
inaceptable: la xenofobia. Pues está amenazando al periodista uruguayo
con la deportación —“aparecen llamados, escribe, en los espacios
digitales a que saquen del país a alguien que constantemente se mimetiza
como un camaleón”— y ello es absolutamente incompatible con el futuro
democrático que queremos para nuestro país. La amenaza de la UPEC coloca
al Gobierno cubano en una situación moral vituperable, a la altura de lo
peor de la derecha internacional.
Repito: no hay mucho que agradecer a Ravsberg. Ni los opositores
encarcelados y reprimidos, ni los emigrados despojados de derechos, ni
siquiera los críticos consentidos más audaces que imaginan en voz alta
algo de república y pluralismo, tienen mucho que agradecer a
Ravsberg. Pero a pesar de ello, y posiblemente por ello, hay que
elevar la voz para denunciar la injusticia contra el otro y
desfragmentar las tribunas. El sectarismo nos está aniquilando, y el
castrismo lo sabe y lo usa.
Hay que apoyar a Ravsberg, para que no suceda, como advertía Niemoller,
que cuando me lleven a mí no quede nadie para protestar.

Source: ¿Por qué apoyo a Fernando Ravsberg? – Artículos – Opinión – Cuba
Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/por-que-apoyo-a-fernando-ravsberg-326434

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