Facts, not fiction
Calendar
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Translate
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Archives

Pobre consuelo de rabia
DDC | Madrid | 23 de Agosto de 2016 – 06:17 CEST.

“Estas parecen ser las Olimpiadas de los cubanos nacionalizados”,
escribía pocos días antes de la clausura en Río de Janeiro una
colaboradora de DIARIO DE CUBA. Y estos también han sido unos juegos
olímpicos en los que no llegó a cumplirse el pronóstico de medallas de
la delegación cubana.

Los triunfos de cubanos en equipos de otras nacionalidades, sumados al
incumplimiento de las metas oficiales, hicieron que un vocero del
régimen tildara de “excubano” al subcampeón olímpico Orlando Ortega. En
ciertos círculos desató gran indignación el hecho de que Ortega se
acogiera a la bandera española para celebrar su victoria, y poco faltó
para que citaran el más conocido poema de Bonifacio Byrne con su dilema
entre dos enseñas nacionales.

Lo que se esconde detrás de toda esta patriotería es la alarma ante unas
imágenes de riesgo. Porque, envueltos en la bandera de España o Turquía
o Azerbaiyán o Italia, los medallistas de origen cubano contradicen la
versión oficial de que quienes emigran de Cuba lo hacen siempre por
razones económicas y no sostienen ningún desacuerdo político con el régimen.

Pues bien, decididos a desarrollar al máximo sus capacidades, esos
medallistas nacidos en Cuba se vieron obligados a tomar una decisión
política. Representan ahora otra bandera y se envuelven en ella cuando
alcanzan la victoria. Compiten por sus países de adopción porque la
cerrilidad de las autoridades de la Isla ayudó a hacer de ellos unos
emigrantes políticos.

Otras sociedades no encuentran escandaloso o extraño que los atletas
nacionalizados compitan por sus países de origen. Incluso lo promueven.
En el caso de Cuba una cuestión así se hace altamente problemática, se
convierte en cuestión de Estado. Sin , el problema atañe menos a
los deportistas que a las autoridades políticas.

O aprenden las autoridades a respetar las potencialidades y de
los deportistas, o tendrán que recurrir cada vez más a esa patraña de
registro civil de tildarlos de excubanos. Y esto último constituye un
pobre consuelo de rabia que no conseguirá bajar del medallero olímpico a
campeones como Orlando Ortega, Yasmani Copello, Lorenzo Sotomayor,
Osmany Juantorena, Frank Chamizo y otros más que, con sus respectivas
banderas, surjan en el futuro.

Source: Pobre consuelo de rabia | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1471925830_24791.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *