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Otro cebo para los ingenuos
La “conceptualización” que dice perseguir el régimen no es, para nada,
democrática
Jueves, agosto 11, 2016 | Roberto Jesús Quiñones Haces

GUANTÁNAMO, Cuba.- Desde el pasado 15 de junio se discute en Cuba el
documento “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de
Desarrollo Socialista”.

Según el editorial de Granma, publicado ese día con el título “Un debate
por el futuro de Cuba”, será analizado hasta el 20 de septiembre de
forma profundamente democrática, pero la práctica empleada hasta ahora
lo desmiente.

Recientemente, varias denominaciones religiosas fueron invitadas a La
Habana para debatir el documento. Escuchadas todas las opiniones, los
funcionarios del partido comunista que dirigían el debate pidieron a los
participantes que se pronunciaran sobre la aprobación del documento
levantando la mano, algo que provocó algunas protestas debido a que eso
no se les había informado a los participantes.

Algunos alegaron que no se estaba votando por un documento definitivo
sino sujeto a modificaciones, que la versión final es la que debía ser
votada. No obstante muchos de los presentes votaron a favor. Ahora los
comunistas dirán que el documento fue aprobado también por las distintas
denominaciones religiosas, aunque hasta la fecha ninguna de estas
instituciones ha convocado a sus fieles con tal objetivo. Así son las
manipulaciones de los comunistas.

El documento incide sobre todo el pueblo y todos los cubanos deberíamos
tener el derecho de discutirlo amplia y democráticamente, según expuso
el editorial de Granma. Pero ya sabemos cómo funciona el concepto de
democracia para el régimen.

Tratándose de un documento trascedente —como afirman las autoridades y
sus correveidiles—, todos los cubanos debían participar con iguales
derechos en su discusión y validarlo en un plebiscito bajo observación
internacional, pero el régimen le teme al pueblo, lo reprime y le coarta
derechos universalmente reconocidos.

Al propiciar únicamente la participación de los militantes del partido,
de la juventud comunista, de grupos de trabajadores y de personas
escogidas, se excluye a una parte considerable de la población. Ese
proceder no es democrático.

Algunas objeciones teóricas

El 17 de noviembre del 2005, afirmó en la de La
Habana: “Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los
muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era
creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se
construye el socialismo”.

Pero fue Fidel Castro, no el pueblo de Cuba, quien proclamó el carácter
socialista de la revolución en 1961. Fue también Fidel Castro quien
afirmó exaltado, a mediados de la década de los ochenta: “¡Ahora si
vamos a construir el socialismo!”, frase que confirmó que la
improvisación permeaba a la llamada dirigencia histórica de la revolución.

El principal defecto de este documento es precisamente que no ofrece un
concepto del socialismo. ¿Cómo vamos a decir que somos socialistas si
desconocemos qué es ese sistema? ¿Cómo admitir que en Cuba hay
socialismo si hay menos derechos económicos, culturales, civiles y
políticos que en los países capitalistas? ¿Cómo los cubanos podemos
sentirnos orgullosos del término sabiendo que en Corea del Norte hay un
régimen despótico y genocida que se califica de socialista y es un
aliado cercano del castrismo? ¿Cómo podemos afirmar que es
socialista cuando más de dos tercios de los miembros del comité central
del partido son millonarios?

Numerosos postulados teóricos del documento, referidos a la igualdad de
los ciudadanos, al respeto a la legalidad, a las garantías civiles y
políticas, existen en la Constitución de la República y se violan de
forma sistemática por las autoridades cubanas. ¿Qué garantías tiene el
pueblo de que no ocurrirá lo mismo con este documento?

Se afirma que está escrito en tiempo presente para la sociedad del
mañana pero no se ofrece ningún detalle sobre cómo se implementará.
Además, si fuera cierta la intención del gobierno cubano de hacer más
democrática nuestra sociedad, ¿por qué no comienzan a dar pasos
concretos con ese objetivo? Si el gobierno cubano dejara de golpear,
encarcelar, detener y robarle los bienes a los opositores pacíficos,
estaría en sintonía con lo que, por ejemplo, expresa el párrafo 68,
inciso h, donde se asegura: “El reconocimiento moral y jurídico de la
igualdad de derechos y deberes de la ciudadanía y de las garantías para
hacerlos efectivos con equidad, inclusión y justicia social, expresados
en la igualdad de oportunidades, y el enfrentamiento a toda forma de
discriminación por el color de la piel, género, identidad de género,
orientación sexual, discapacidad, origen territorial y nacional,
creencia religiosas, edad y cualquier otra distinción lesiva a la
dignidad humana”. Si se hubiera consignado expresamente que la
discriminación política también es lesiva a la dignidad humana sería
algo alentador, pero no es así.

Si los comunistas realmente desean garantizar la igualdad de derechos de
los ciudadanos habría un párrafo disponiendo que todos los cubanos
podrían invertir en el desarrollo del país, residentes o no. Pero en el
documento la prioridad es para los extranjeros. Según gustan decir los
comunistas, la república cubana desde 1902 hasta 1959 fue “entreguista y
colonizada”, pero esa discriminación jamás se plasmó entonces en un
programa político como sí lo han hecho ellos en éste.

Si quisieran democratizar nuestra sociedad —aun conservando el sistema
de partido dictatorial que impusieron ilegalmente— permitirían la prensa
alternativa, el control real del pueblo sobre la administración del
estado, incluidos el Ministerio del Interior, la fiscalía y los
tribunales, el ejercicio privado de la abogacía y otras profesiones, la
elección mediante voto popular del presidente del país, de los
presidentes de las asambleas del Poder Popular y de los principales
cargos públicos, el reconocimiento a la sociedad civil que no está
controlada por el partido, el ejercicio del derecho de los padres a
escoger la educación que desean para sus hijos y la incorporación a la
Constitución y al sistema jurídico de todos los y no
sólo los que convienen a la dictadura.

Nada de esto aparece contemplado en el documento del que tanto hablan
hoy los comunistas y sus perritos falderos. Por esa razón, y sobre todo
porque el partido y el gobierno cubanos han sido incapaces de cumplir su
propia Constitución, estoy convencido de que es otro cebo para los ingenuos.

Source: Otro cebo para los ingenuos | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/otro-cebo-para-los-ingenuos/

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