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“La dictadura cubana ya tiene un plan de sucesión dinástica”
Desde el proyecto CubaArchive, María Werlau lleva la cuenta de las
víctimas de régimen “para saber cuánto ha costado en vidas este proceso”
Por Claudia Peiró 28 de agosto de 2016

De visita en Argentina, invitada por el Cadal (Centro para la Apertura y
el Desarrollo de América Latina), para la conmemoración del Día
Internacional en Recuerdo de las Víctimas del Totalitarismo, María
Werlau, presidente de Free Society Project y directora de su programa
Archivo Cuba, dialogó con Infobae acerca de la incongruencia de una
dirigencia latinoamericana que condena las desviaciones autoritarias del
gobierno venezolano pero no dice una palabra sobre un régimen como el
cubano cuya Constitución y cuyo Código Penal contradicen los más
elementales principios democráticos.

— Llama la atención la caracterización que usted hace del régimen
cubano, porque no es común; hay una dificultad en usar la palabra
“dictadura” para referirse al gobierno de Cuba. ¿En qué funda usted su
caracterización de dictadura para ese régimen?

— Si uno analiza el régimen cubano, empezando por su Constitución, un
sistema de partido único, el que nunca haya sido electo el gobierno por
una elección libre y transparente, que haya una sola familia en el poder
desde hace 57 años, sería difícil argumentar lo contrario, que no es una
dictadura. Además, si uno analiza la situación de los
en Cuba, civiles, políticos, económicos, también va a ver una carencia
fundamental de casi todos los derechos. Entonces para mí está claro que
es una dictadura. Y es militar, porque si uno ve las cúpulas gobernantes
de Cuba, es un sistema militar. Lo que pasa es que a partir de la
apertura que hubo con el descalabro del bloque comunista soviético a
principios de los 90, se quitaron los uniformes militares para
presentarse al mundo, por lo menos las figuras clave, Fidel y Raúl
Castro, en uniforme de civil.

— ¿Pero por qué es tan difícil para la opinión pública internacional
calificar de dictadura al régimen cubano?

— Me lo pregunto todos los días. La respuesta que yo encuentro es que
Cuba ha tenido casi seis décadas para dedicar una cantidad
increíblemente masiva de recursos humanos y monetarios a la propaganda y
a un sistema de influencia a través de su aparato de inteligencia que es
uno de los mejores del mundo, a través del cual trabajan en todo el
mundo, incluyendo en este país, reclutando personas, incluso de los
medios periodísticos, de gobierno y demás, y así han promovido esta
agenda y parte importante de ella es, número uno, que el cubano aparezca
como un régimen legítimo y aceptable aunque sea claramente una
dictadura; de eso no se habla. Y yo creo que eso explica la situación.
Es curiosa la retórica de los políticos latinoamericanos: se puede decir
que es un sistema inaceptable, y sin está claro que la
dictadura venezolana o el sistema de gobierno autocrático,
semiautocrático, o como quieran decir, no llega ni a los talones de la
dictadura cubana.

En Cuba muy rápidamente se creó un sistema de contrainteligencia, una
policía política que vigila al ciudadano
—Venezuela es una democracia que está derivando al autoritarismo, pero
no una dictadura, evidentemente no tiene que ver con lo que pasa en Cuba.

— Si uno examina el Código Penal cubano y la Constitución nada más, sin
tener que ver la situación en la calle, está claro que es una dictadura.
Pero encima de eso, sí sabemos, que en Cuba muy rápidamente se creó un
sistema de contrainteligencia, una policía política que vigila al
ciudadano en donde reside, cuadra por cuadra, los Comités de Defensa de
la Revolución, en los centros de trabajo, en las escuelas, y se sabe que
tener un trabajo, entrar a una , todo depende de que no haya
un diversionismo ideológico. Si las personas están vigiladas, si las
personas son encarceladas por crímenes tales como peligrosidad
pre-delictiva, queda claro, aunque no le llamemos dictadura, el tipo de
sistema que es.

— ¿Qué dice por ejemplo el Código Penal cubano que sea contrario a los
principios de una democracia?

— Casi todo. Empecemos por esto: la Constitución cubana sólo garantiza
los derechos a los ciudadanos si es en la construcción del socialismo y
del comunismo. O sea, no hay ningún derecho que el ciudadano tenga que
no sea subordinado a eso y esa es una cuestión subjetiva. El Código
Penal tiene decenas de delitos contra la seguridad del Estado,
habilitando el fusilamiento, la pena capital, para muchísimas de estas
cosas. Tiene la aberración jurídica que llaman “peligrosidad
pre-delictiva”, por la cual se calcula que hay miles de personas
sirviendo prisión por este supuesto delito. Es un delito para Cuba pero
una aberración para cualquier otro país. Si la persona da la impresión,
si las autoridades determinan que esta persona tiene una propensión a
atentar contra la moralidad socialista o contra el orden , se le mete en
prisión. Eso está en el Código Penal cubano. Entre otras cosas, hay
artículos que prohíben la salida y la entrada al país de los ciudadanos
sin autorización del gobierno, en amplia violación de principios
fundamentales del derecho incorporados en la Declaración Universal de
Derechos Humanos.

— ¿Cree que el restablecimiento de relaciones con los y
la apertura económica que eso traería, más apertura en realidad porque
ya existe un vínculo comercial, pueden llegar a incidir en el régimen,
para una apertura política?

— No lo creo. Me gustaría pensar que , pero nada indica eso, por varias
razones; primero Cuba ha estado abierta al mundo, es decir, a la
inversión en turismo de países capitalistas occidentales desde el año 93
oficialmente, si no antes. Con la caída del subsidio soviético, Cuba se
vio forzada a abrir al capitalismo a ciertos sectores; aunque son
enclaves y en sociedad con el gobierno. Hay más de 20 años de
experiencia: las empresas que han entrado a Cuba, incluyendo las de este
país, no han exigido condiciones de empoderamiento a los ciudadanos,
empezando con cosas tan básicas como contratar a sus empleados
directamente sin tener que hacerlo en una entidad del Estado y pagándole
al Estado que confisca el 95 por ciento del salario.

Todo extranjero que haga negocio en Cuba tiene que contratar empresas
del Estado cubano que le dicen usted debe escoger entre estas personas
— ¿Es decir que, por ejemplo, un español que abre un en
Cuba no puede contratar directamente el personal?

— No, ningún empresario ni diplomático. Todas las misiones diplomáticas,
todo extranjero que haga negocio en Cuba tiene que contratar empresas
del Estado cubano que le dicen usted debe escoger entre estas personas,
que por supuesto son seleccionadas. Y hay un Código Laboral especial
para trabajadores que están en el sector externo. Así es Cuba. Y afuera
no entienden eso.

— Es increíble.

— Y los externos no entienden esto. Muchos culpan al embargo de los
Estados Unidos, pero desde el año 2000, Estados Unidos ha hecho muchas
excepciones a las sanciones económicas y le puede vender productos
agrícolas a Cuba. Y también la Argentina puede venderle productos
agrícolas, , Italia, etcétera. Sin embargo, desde Cuba, hay una
sola empresa que compra productos, maquinarias, etcétera, que se llama
Alimport. Ningún cubano puede comprar a ningún argentino o estadounidense.

— O sea, desde el punto de vista de la iniciativa individual económica
hasta ahora se ha avanzado muy poco ahora…

— En años recientes, porque el Estado estaba tan mal económicamente,
quiso dejar parte de la fuerza laboral dentro de este nuevo sector que
algunos llaman privado pero en realidad es un sector, digamos, no atado
al Estado, no directamente por lo menos, que es el auto empleo, porque
en Cuba no existe la propiedad privada y tampoco se le permite a
cualquiera que tenga un negocio propio, que tenga propiedad jurídica.
Pero se aprobaron aproximadamente 200 categorías de oficios que pueden
ser practicados independientemente, peluquero, ese tipo de cosas, como
ha dicho un colega, oficios casi medievales. Pero además se permite
tener un restaurante dentro de la casa…

— Sí, los “comedores”.

— Ciertos negocios. Los bicitaxis, taxis privados, pero es un sector
fuertemente regulado, hay que tener licencia. Muchos crecieron por un
tiempo y muchos han cerrado, han llegado a su tope, porque no hay
posibilidades de crear capital como en cualquier país capitalista. Ahora
mismo por ejemplo hay un problema muy grande con los taxistas, que les
llaman boteros, bicitaxis, porque el gobierno quiere imponer un control
de precios que significa que cobrarían menos de lo que les cuesta dar el
servicio.

— Usted se dedica a llevar la cuenta o el registro de las violaciones a
los derechos humanos en Cuba. ¿Qué es lo más grave que está pasando hoy
en Cuba en esa materia?

— El proyecto Archivo Cuba que yo dirijo se dedica a documentar muertes
y desapariciones. Ojalá pudiéramos decir “llevar la cuenta”, porque es
una cuenta tan parcial… Pero es concienzuda, sistemática, es un proyecto
que pueden ver en , se llama archivocuba.org. Hay una base de
datos donde están las personas que hemos documentado que han sido
muertas o desaparecidas.

El régimen cubano ha ejecutado extra judicialmente a niños, a
muchísimos menores de edad, porque con sus padres intentaban dejar el
país en una balsa
— ¿Desde el 59?

— No, desde el año 52, con la dictadura de Batista, son dos dictaduras
hasta el día de hoy. Y de todo tipo de víctimas del espectro político
ideológico. La idea es crear una cultura de la vida y tener en claro
cuánto ha costado en vidas este proceso. Entonces cuáles son las
violaciones peores, cómo empiezo. Le puedo decir cosas que a mí me
impactan muchísimo. El régimen cubano, en ejecuciones extra judiciales,
ha asesinado a niños, a muchísimos menores de edad porque con sus padres
han querido abandonar el país en una embarcación, en una balsa, y los
han matado. Yo encuentro insólito que se le tolere eso a un gobierno en
una región de países civilizados.

—¿Se sabe cuántos presos políticos hay actualmente?

— Depende de lo que uno considere presos políticos. Presos de conciencia
hay pocos, varias decenas. Por lo general son opositores o defensores de
derechos humanos menos conocidos, de las provincias. Ya no dan
sentencias muy largas sino que por lo general detienen por períodos
cortos, sueltan, vuelven a coger, pero muchísimas veces. Hay presos que
son políticos porque están cumpliendo pena por querer irse del país y
quizás robaron una embarcación. Y está toda esa otra categoría de presos
que tienen causas comunes, como la peligrosidad pre-delictiva que en mi
opinión automáticamente debería ser considerado un presidio político.
Además hay muchísimas personas sirviendo prisión por supuestos crímenes
económicos que no son crímenes en ningún otro país. Como por ejemplo el
sacrificio de ganado sin autorización oficial; hay miles de personas
sirviendo por esto, porque en Cuba no hay carne. Y si uno mata a una
vaca, si un campesino tiene una vaca que es de su propiedad…

— No la puede matar.

— No sin permiso del gobierno. Y eso le supone a la persona 20 años de
presidio, que es más que matar a un ser humano.

— ¿Puede llegar a haber una reacción más masiva del ciudadano cubano? No
se ve en Cuba una oposición estructurada; es muy marginal.

— Es muy difícil, aunque el bloque soviético comunista se cayó
fortuitamente, nadie hubiera pensado que iba a pasar. Podría pasar. Es
muy difícil en un Estado policial donde todo el mundo es vigilado.
Existen en Cuba levantamientos de personas que protestan pero son
aplastados muy rápidamente porque hay tropas especiales, como las
brigadas de acción rápida personas vestidas de civil, que están para
agredir. Podría pasar, pero no creo que el cambio en Cuba realmente
pudiera venir de abajo para arriba. Creo que tiene que haber un quiebre
desde arriba, que haya un vacío de poder, y eso lleve a que la gente se
manifieste, como en , y ello cause más inestabilidad…

— ¿Puede producirse ese vacío de poder con la desaparición física de los
dos Castro?

— Podría ser. Ellos ya tienen la sucesión muy bien montada y adelantada
en manos de los tres hijos de Raúl Castro.

— O sea, es dinástico el problema.

— Totalmente. Y yo creo que lo vamos a ver, le van a hacer un maquillaje
al sistema, ya se está preparando, abrir un poco las elecciones a
ciertos candidatos independientes, algunos de los cuales son agentes del
mismo gobierno preparados para esto, otros tal vez serán candidatos –los
menos- sin ningún poder. Pero está pactado ya; Alejandro Castro Espín,
el hijo de Raúl, ya tiene bajo su cargo el aparato de seguridad. El
yerno de Raúl, esposo de Débora, la hija mayor, Luis Alberto Rodríguez
López Callejas, está al mando ya hace años de GAESA, que es el
conglomerado militar de empresas; son cientos de empresas que controlan
la economía, con las cuales hay que asociarse si uno quiere invertir en
Cuba. Y Mariela Castro, a quien ellos han pasado años limpiando la
imagen, presentándola como una defensora de los derechos LGBT, es
diputada de la Asamblea del Poder Popular y seguramente va a tener un
cargo importante. O sea, tienen un plan de sucesión dinástica pero con
una cara ligeramente distinta. Y por supuesto sin uniforme militar.

Source: “La dictadura cubana ya tiene un plan de sucesión dinástica” –
Infobae –
www.infobae.com/america/mundo/2016/08/28/la-dictadura-cubana-ya-tiene-un-plan-de-sucesion-dinastica/

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