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La Habana que patina
Para algunos son una “verdadera plaga”, pero estos skaters nos cuentan
su historia
Jueves, julio 28, 2016 | Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba.- “Parecen una pandilla”, “son unos vagos”, “no tienen
en qué entretenerse”, son las opiniones comunes de quienes pasan y ni
siquiera se detienen a mirarlos por temor a que los skaters o
patinadores sean todo eso que piensan algunos de manera prejuiciosa.

Algunos ejercitan el skateboarding como un pasatiempo más; los más
persistentes celebran campeonatos nacionales, festejan aniversarios de
sus clubes independientes y hasta cuentan con patrocinadores que, sin
ningún tipo de interés económico, les proveen equipos y medios para el
desarrollo del deporte en la Isla.

Sin , con excepción del Paseo del Prado, varios tramos del
Malecón y de algunas zonas del Vedado, no cuentan con muchos lugares
donde practicar debido al mal estado de las calles, aceras, plazas y
parques pero, sobre todo, al rechazo de algunas personas que persisten
en ver a los skaters como una “verdadera plaga”.

“Se atraviesan en el medio del parque y no dejan caminar. Tiene uno que
esquivarlos porque te tiran al piso si te descuidas. Son una verdadera
plaga. No deberían dejarlos hacer eso, han acabado con todo, han rayado
los bancos y los pisos de aquí”, dice una vendedora ambulante del Paseo
del Prado.

“Toda esta zona de Prado y Colón ha sido destruida por esos vándalos,
esos bancos ahorita están desbaratados, el piso está lleno de huecos,
deberían mandarlos para otro lugar o prohibir las patinetas, al final
parecen unos delincuentes”, dice un barrendero.

“No hay lugares donde practicar, por eso tenemos que hacerlo aquí”,
responde el joven Daniel cuando le pregunto por qué usan el Paseo del
Prado como pista de patinaje.

“Si lo haces en la calle es un problema, no solo porque casi todas están
desbaratadas sino porque la policía te pone multas”, dice Orestes, un
estudiante de preuniversitario. Y agrega: “aquí en el Prado la policía
solo te pide que no hagas algunas cosas, algunos saltos o que brinques
sobre un banco, pero igual te limitas porque no puedes hacer kickflips,
ni siquiera otras cosas menos complejas; es rodar y ya, y eso no es el
skateboarding”.

“A veces vamos para La Punta [un tramo del Malecón inmediato al Paseo
del Prado] pero hay que esperar a que baje el sol”, comenta Fabián, muy
conocido entre los skaters por sus habilidades en la ejecución de los
más variados y complejos tricks y por su obra como grafitero: “El Prado
lo usamos porque hay sombra. En La Punta el sol te coge y te enciende, y
el asfalto en las calles, por el día, lo que manda es tremendo calor
para arriba. Este es el mejor lugar de La Habana (…). La gente es la que
se pone a veces terrible porque no entienden que es un deporte como otro
cualquiera”.

“La gente piensa que somos delincuentes o que somos asaltantes, que sé
yo. (…) Creo que la gente ve demasiadas películas y eso los tiene
fundidos. Pero casi todos los que estamos aquí estudiamos. Lo que pasa
es que no tenemos otro lugar a dónde ir, deberían hacernos una pista
cerca de aquí. Pero cada vez que hay un espacio vacío, hacen un o
un parqueo”, opina Alex.

Para algunos, la existencia de áreas para la práctica del skate no
resolvería el problema porque se trata de un deporte urbano:

“Es como llevar el grafiti a la galería de arte o hacer un concierto de
reguetón en el Metropolitan Opera House, ¿te imaginas? No es el espacio
natural”, opina la socióloga Maribel García. Y continúa: “Existen áreas
para la práctica del skate. En la Ciudad Deportiva hay una, creo, en las
playas del Este hay otras, en el Parque Lenin hay áreas pero el skate es
un fenómeno urbano y no es natural que se desplace a esos lugares
artificiales o rurales (…) La sociedad tiene que adaptarse a los tiempos
y crear, desprejuiciadamente, el equilibrio entre lo nuevo, lo
importado, lo tradicional, lo patrimonial, y saber que las áreas
urbanas, entiéndase parques, plazas, muros, etcétera, se refuncionalizan
en virtud de los tiempos”.

“[Crear un área para la práctica del skate] Eso está bien para dar
clases, hacer campeonatos, pero no para la propia vida del skateboarding
que debe ser en las calles. Es como que usáramos los autos solo en las
pistas de carrera o montáramos a caballo solo en los hipódromos, sólo
hay que verlo desde esa perspectiva”, afirma Eduardo, amante del deporte
y cuentapropista que, con sus ganancias personales, copatrocina uno de
los clubes existentes en La Habana.

Aunque la práctica del skateboarding en Cuba ya cuenta con una historia
de más de una década, aún es un deporte desconocido en una buena parte
del país, siendo La Habana el lugar donde vive casi la totalidad de los
practicantes, en su mayoría adolescentes y jóvenes vinculados al
universo de los videojuegos, el grafiti y otras manifestaciones de la
cultura underground.

Source: La Habana que patina | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/la-habana-que-patina/

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