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La economía cubana cae en barrena
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 26 de Julio de 2016 – 05:16 CEST.

El 29 de diciembre de 2015 el presidente cubano expresó ante la Asamblea
Nacional del Poder Popular que “a pesar de los impactos de la crisis
económica internacional, agravados en nuestro caso por los efectos del
bloqueo estadounidense que se mantiene sin cambios, así como las
restricciones financieras externas que se han agudizado en el segundo
semestre, el PIB este año creció un 4%, lo cual innegablemente es un
buen resultado en medio de estas circunstancias”.

Veamos. La caída sufrida por el PIB entre 1989 y 1993 fue de un 34%.
Remontar ese descenso requiere de un crecimiento anual sostenido de un
7%. Las medidas implementadas con ese objetivo hasta hoy han fracasado.
Entre los años 2011 y 2014 se registró un 2,3%, en 2015 se logró un 4% y
el primer semestre del 2016 el PIB cayó al 1%. Según los números no
estamos ante un “buen resultado”, sino ante el empeoramiento de una
crisis prolongada; algo similar a la caída en barrena de los aviones
derribados en combate.

Culpar al “bloqueo” y a las “restricciones financieras externas” después
de las medidas dictadas por la Administración norteamericana carece de
fundamento por las siguientes razones:
– Las remesas familiares, que en el año 2011 alcanzaron 2.294 millones
de dólares, en 2014 sobrepasaron los 3.130 millones y en 2015 se
pronosticaban unos 3.990 millones.
– La exportación de servicios técnicos sobrepasó en 2014 los 8.000
millones de dólares.
– El en 2015 superó el umbral de los 3.500 millones de dólares y
se esperaba un nuevo récord para el 2016
– La industria biofarmacéutica le ahorró al país en importaciones más de
1.900 millones de dólares.

En cuanto a los rubros tradicionales, el níquel, primer producto de
exportación de Cuba, reporta unos 1.100 millones de dólares anuales; el
azúcar, con la zafra 2014-2015 de aproximadamente 1,9 millones de
toneladas, pudo arrojar por ventas unos 600 millones de dólares, y por
la zafra 2015-2016, que no rebasó los 1,6 millones de toneladas,
recibirá unos 150 millones de dólares más que en la anterior. Otros
rubros no tienen peso suficiente para explicar la caída del PIB.

En cuanto a las “restricciones financieras externas”, las
renegociaciones de la , incluyendo la contraída con el Club de
París —que condonó 8.500 millones de dólares de 11.100 millones de
dólares—, han creado un ambiente favorable con los acreedores para la
reinserción de Cuba en las relaciones económicas internacionales.

Si las remesas familiares y el turismo han aumentado; si los servicios
médicos exportados no han disminuido; si la reducción de ingresos por
níquel y azúcar, bien debido a la disminución de sus precios o a la
ineficiencia productiva, no pueden explicar el brusco retroceso,
entonces el análisis debe incluir al petróleo entre las posibles causas.
Según un cable de la agencia Reuters del 8 de julio de 2016, la entrega
de crudo a la Isla se redujo de 100.000 a 53.000 barriles diarios. De
ser así, como ocurrió en tiempos de la URSS, Cuba podría haber estado
exportando una parte, lo que podría explicar la caída en picada del PIB.

Sea una u otra la causa del declive, ¿cuál es el plan para enfrentar la
crisis? Según expresó el general Raúl Castro en la Asamblea Nacional el
pasado 8 de julio: “Es preciso reducir gastos de todo tipo que no sean
imprescindibles, fomentar una cultura del ahorro y de aprovechamiento
eficiente de los recursos disponibles, concentrar las inversiones en las
actividades que generen impresos por exportaciones, sustituyen
importaciones y respaldan el fortalecimiento de las infraestructuras,
asegurando la sostenibilidad de la generación eléctrica y un mejor uso
de los portadores energéticos. Se trata, en síntesis, de no detener, en
lo más mínimo, los programas que garantizan el desarrollo de la nación”.

Reducir gastos, fomentar una cultura del ahorro, concentrar las
inversiones en actividades que generen ingresos, sustituir
importaciones, etc., son medidas anunciadas años tras años y fracasadas
año tras años. ¿Qué es lo novedoso del plan si todos esos propósitos han
fracasado una y otra vez?

Repetirlas, de espaldas a las verdaderas causas, demuestra la
incapacidad y la ausencia de voluntad política en un escenario en el que
es imposible retrotraer las pequeñas reformas introducidas, romper
nuevamente las relaciones con EEUU, encontrar un nuevo padrino o detener
la toma de conciencia de los cubanos acerca de las verdaderas causas de
los males.

Por su parte, el entonces ministro de Economía y Planificación, Marino
Murillo Jorge, planteó, entre otras, las siguientes cinco medidas:
– “Si el problema que tenemos es de capacidad de liquidez, lo primero
que hay que hacer es restringir los pagos en divisas del país…
administrar con mucho cuidado la toma de créditos, para hacer manejable
el endeudamiento futuro del país… y ajustar el consumo de los
portadores energético…”
– “Como se caen los niveles de actividad, el salario en el sistema
empresarial se ajustará a los niveles productivos… En el sistema
empresarial se estima un salario medio menor que lo que previmos en el
plan…”
– “Con la divisa que tenemos lo que hay que respaldar es la materia
prima para la actividad principal, o el gasto que lleva la actividad
principal en cada lugar… porque la cantidad de divisas que les vamos a
dar a los organismos no es ni mucho menos lo que estaba previsto en el
plan…”
– “Habrá que trabajar en ir buscando soluciones de financiamiento a
mediano y largo plazos y definitivamente abandonar el principio de hacer
inversiones con el corto plazo, porque entonces el pago de deuda es muy
rápido y no se paga la deuda con el rendimiento de la inversión.”
– “Ahora, si usted baja los precios y el salario tiene más capacidad de
compra, eso se revierte en que las cantidades físicas que se venden son
mayores, y para respaldar esas capacidades de compra ha habido que
comprar adicionalmente 25.000 toneladas de , 32.000 de chícharos,
82.000 de pollo, aceite 36.000 y de leche en polvo 3.800.”

La disminución de importaciones para no generar nuevas deudas se
reflejará en nuevas disminuciones de la producción. El salario medio,
cuya insuficiencia respecto al costo de la vida es una pronunciada
anomalía del modelo cubano, sufrirá un nuevo descenso, que se reflejara
en menos producción, más corrupción y más actividades delictivas. La
reducción de la cantidad de divisas que recibirán los organismos no se
puede aprovechar en el mercado mundial porque la ineficiencia productiva
obliga a usar esos ahorros para comprar lo que somos incapaces de producir.

Aunque Raúl Castro planteó que se está cumpliendo con los pagos, las
palabras de Murillo denotan dificultades para honrar los compromisos
contraídos con los deudores después de la renegociación. La ligera
rebaja de los precios dirigida a darle mayor capacidad de compra al peso
cubano, sin respaldo productivo, obliga a importar más, cuando uno de
los problemas es la falta de solvencia. En fin, cinco contradicciones
insalvables que apuntan al derrumbe definitivo del modelo.

Como las causas no son externas ni coyunturales, sino internas y
permanentes, el análisis tiene que tomar otro derrotero.

En julio de 2007, el general Raúl Castro reconoció las deficiencias,
errores y actitudes burocráticas o indolentes reflejadas en los campos
infectados de marabú y planteó que el precio creciente de los alimentos
en el mercado internacional obligaba a producirlos en Cuba. En 2008,
planteó enfáticamente: “¡Hay que virarse para la tierra! ¡Hay que
hacerla producir!”, y expresó que la producción de alimentos constituía
“un asunto de máxima seguridad nacional”. Sin , las reformas
nacieron subordinadas al predominio de la propiedad estatal, la
planificación socialista, el otorgamiento a empresarios extranjeros de
derechos que se niegan a los cubanos y los llamados ideológicos: cuatro
de los agentes culpables del fracaso.

En marzo de 2012, Marino Murillo Jorge dijo que el Ministerio de la
Agricultura “presenta un estado económico-financiero desfavorable por
varios años, el cual influye negativamente en la gestión empresarial”, y
demostró que habían sido insuficientes las acciones y medidas adoptadas
hasta la fecha para revertirlo. Y en mayo de 2013 expresó: “Las medidas
que durante décadas se han puesto en práctica en la forma de gestionar
la tierra, no han conducido al necesario aumento de la producción”.

La experiencia práctica y la ciencia económica han demostrado que el ser
humano se mueve hacia determinados fines en dependencia de sus
intereses. La pérdida de la autonomía —que es a la economía lo que el
oxígeno a los cuerpos vivos— conjuntamente con el estatismo, el
voluntarismo, los métodos de ordeno y mando, la planificación
centralizada, la incapacidad de jefes y administradores y la merma del
interés de los productores, conforman la ineficiencia que caracteriza a
la economía cubana y que la ha conducido a lo que parece ser su última
etapa.

Del 1% nos encaminamos al 0%, para iniciar la etapa de crecimiento
negativo, que seguramente se denominará “crecimiento especial”.

Source: La economía cubana cae en barrena | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1469465823_24114.html

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