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Viejas motos alemanas, otro ‘clásico’ en las calles de Cuba
ISAAC RISCO/DPA
11/27/2014 6:26 PM 11/28/2014 4:46 AM

LA HABANA
Roberto Quintero volvió a sacar hace unos días su moto del garaje. Una
Simson, fabricada en Oriental, y un regalo que recibió en Cuba
en los años 90, cuando el bloque socialista se desplomaba en Europa. El
ciclomotor del modelo conocido coloquialmente como “Mokick” en alemán
está todavía en buen estado.

Quintero, un ingeniero para marítimo de 68 años la usó ese 11
de noviembre para ir a un encuentro en el centro de La Habana con viejos
amigos y conocidos que, al igual que él, se formaron en la extinta
República Democrática Alemana (RDA).

El Estado germano del este dejó de existir entre tanto hace casi un
cuarto de siglo, pero en países de la antigua “fraternidad socialista”
como Cuba parece a veces aún vivo, más que en la Alemania actual. La
isla caribeña, conocida en todo el mundo por sus viejos “oldtimer”
estadounidenses de los años 30 ó 40, también tiene otro tipo de
“clásicos”: las motos fabricadas en la antigua RDA.

Sobre todo la marca MZ abunda en ciudades como La Habana o Santiago de
Cuba, donde junto a motocicletas como la checa Jawa, caracterizan a un
parque automotor único en el mundo, en el que los autos Chevrolet u
Oldsmobile norteamericanos de comienzos del siglo XX conviven con los
Lada o Moskvitch rusos.

Las motos fabricadas antiguamente en el estado germano de Sajonia son
populares en Cuba. Hasta los 90 llegaron miles de ellas de distinta
manera a la mayor de las Antillas.

Alrededor de 1,000 cubanos viajaron desde comienzos de los 60 y hasta
finales de los 80 a estudiar en la RDA, otras decenas de miles
participaron también en programas de intercambio y de formación.

Fueron más o menos unos 20,000, estima Manuel Torres, un ingeniero
especializado en logística que se formó en Dresde y que publicó hace
unos años el libro de investigación “La RDA en Cuba”. Muchos de esos
cubanos trajeron luego las motos a Cuba. Hoy, muchas de ellas se
utilizan incluso para el transporte público.

“Ésta la trajo mi papá, de cuando estuvo ahí en misión”, cuenta por
ejemplo Jorge en el barrio de La Palma, en la zona sur de La Habana. Su
padre estuvo en los 80 durante varios años en la RDA. La MZ 250 que
heredó Jorge, fabricada en 1983, es un recuerdo de esa época. “Trajo
ésta y una en piezas”, cuenta Jorge, que prefiere no decir su nombre
completo.

La moto la usa él ahora como taxi. En una jornada puede llevar a entre
10 y 15 personas, asegura, por un viaje sencillo cobra más o menos un
dólar al cambio. Su MZ está reluciente. Lo más difícil suele ser
conseguir las piezas de repuesto para modelos que ya no se fabrican
desde hace años en Alemania. Los propietarios cubanos compran a menudo
piezas adaptadas chinas, muchas veces en Miami, donde vive la principal
colonia del exilio cubano en .

En la parada de La Palma donde Jorge suele esperar pasajeros pueden
llegar a trabajar en un día hasta unas 40 motos entre MZ alemanas y
Jawas checas, pese a que ese tipo de servicio particular no está
oficialmente autorizado en ese barrio habanero.

En Santiago de Cuba, ubicada en el este de la isla, las mototaxis tienen
en cambio una licencia para operar. “La Habana es una ciudad más cómoda
para omnibuses”, explica Wilmenes Obregón, propietario de una MZ en la
segunda ciudad de Cuba, con muchas más colinas que la capital. Las
motocicletas sirven mejor para llegar a los “lugares de difícil acceso”
en Santiago, dice.

Obregón, de 57 años, se formó como tornero en Magdeburgo, en el estado
alemán de Sajonia-Anhalt. La MZ la compró en 1982. “Con la moto he
trabajado toda la vida”, cuenta.

Obregón estima que el número de motocicletas en Santiago debe rondar al
menos las 16,000, y que de ellas hasta la mitad podría ser de
fabricación alemana. “Se ha hablado de la cifra más alta (de motos) del
país”, asegura. Santiago puede ser vista en cierta forma como la capital
de las MZ alemanas en Cuba.

Para Roberto Quintero, su Simson de 1983 fue un cambio un regalo
especial. “Mis amistades alemanas me la mandaron para el “periodo
especial, para poder ir a ver a mi hijo a Varadero”, dice. “Eso fue algo
excepcional”, recuerda.

Quintero estudió en Dresde, en Sajonia, y volvió años más tarde para
hacer su doctorado en Rostock, norte de Alemania, cuando en la isla
empezaba la dura etapa conocida como el “periodo especial”. El colapso
de la Unión Soviética y el bloque socialista puso a Cuba entonces al
borde del colapso económico.

Con la Simson pudo en esa época ir hasta dos veces al mes a visitar a su
hijo, que vivía con su madre cerca de Varadero, unos 140 al este de La
Habana. Su hijo Rainer, de 25 años, conduce ahora a menudo él mismo la
moto en el barrio habanero de Santos Suárez.

Source: Viejas motos alemanas, otro ‘clásico’ en las calles de Cuba | El
Nuevo Herald –

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